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Así es Alemania

Vuelve la moda del bigote

En Alemania es cada vez más habitual encontrar hombres con el típico bigote de los años setenta y ochenta. Famosos como el actor Nicolas Cage o el actor Paul Hamy ya han lucido sus bigotes públicamente.

El actor Tom Selleck ha sido uno de los más famosos portadores de bigote de la pantalla pequeña.

La moda vuelve a abrir los baúles del pasado para intentar renovarse. Y esta vez ha elegido un accesorio cargado de simbolismo: el bigote setentero.

En muchos países se asocia el bigote a personajes autoritarios, señores de ideología conservadora. Pero el bigote va dejando atrás su toque hitleriano. Recupera su toque setentero, bastante más sexy.

El bigote se relaciona con la virilidad y las dotes de seducción -recuerden al actor Tom Selleck apoyado en su Porche rojo-. También se ha asociado con la homosexualidad -tomemos aquí como referencia a Freddy Mercury, cantante de Queen-.

El bigote y la sociedad

Para muchos, tener un bigote tiene que ver con una actitud vital. Incluso muchos de sus adeptos afirman sentirse desnudos si no lo llevan.

Jay Della Valle, un joven director de Nueva York, ha rodado un documental en el que jóvenes cuentan sus experiencias con el bigote.

Tal como cuenta Della Valle, las primeras semanas con el bigote son las más duras, por el poco éxito en la acción seductora frente a muchas mujeres -que todavía no se han percatado de lo último-, y por los comentarios de los amigos que comparan con padres o una estrella porno o playboy de los 70.

Algo está claro; siempre hay una reacción al bigote.

Éxito del bigote

El alemán Karl-Heinz Hille ganó en 2003 un campeonato mundial de mostachos en EE.UU.

Es tal la difusión del mostacho que hace poco se reunieron en Nueva York muchos portadores de bigotes para participar en un concurso de bigotes y de barbas. Entre los héroes de estos freaks (que ya no lo son tanto) se encuentran Clark Gable y el inspector Clouzeau, entre otros.

La presencia del tema en los weblogs es notable, y esto es un buen medidor de las nuevas tendencias o temas de discusión que invaden el imaginario colectivo; del bigote se habla.

Y ahora se trata de ver hasta que punto se va instaurando la tendencia del bigote y si al final acabamos todos "embigotados".

No estaría mal por cambiar, por experimentar y ver las reacciones de la gente que nos rodea -algún compañero de trabajo o de apartamento ya lo ha hecho-.

La moda del mostacho es interesante precisamente en un momento histórico en el que los hombres heterosexuales se replantean cada vez más los símbolos de su identidad colectiva; el bigote vuelve pero el significado del mismo va cambiando, y nosotros también.

DW.DE