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Ecología

Viejas y nuevas alianzas climáticas en Doha

Durante la Conferencia de Doha hay alianzas entre países o grupos de países, ya que sólo unidos pueden conseguir algo. Si detrás de estas asociaciones ha habido dinero para comprar votos, a nadie parece importarle.

Conferencia sobre el Cllima en Doha

No ha perdido la esperanza, pero a Regine Günther del WWW Alemania, el Fondo Mundial  para la Naturaleza, le parece poco probable que la Unión Europea (UE) llegue a ampliar sus objetivos de protección climática. Por el momento se trata de reducir en un 20% hasta el 2020 las emisiones de efecto invernadero; hasta un 30% les gustaría acordar. Esto sentaría un precedente sobre todo en las alianzas de la UE con los países insulares (Alliance of Small Island States- AOSIS) y con los menos desarrollados (LDC). “Lamentablemente parece que no sucederá”, afirma Günther.

Las negociaciones en Doha avanzan lentamente y no se ve un acuerdo. Las delegaciones se encuentran a puerta cerrada e incluso los miembros de organizaciones no gubernamentales –que están en contacto con las delegaciones- son parcos en sus conjeturas. Las propuestas son difusas, las posiciones poco transparentes; nadie quiere pronunciarse en torno al rumor de que a los países africanos les ofrecen fondos de ayuda al desarrollo para comprar su voto.

“Alianza de ambiciones”

 La llamada “Alianza de Ambiciones” entre la UE, los pequeños países insulares y los países en desarrollo levantó olas el año pasado. A ella se unieron otros países en Durban y lograron, justo a tiempo, allanar el camino para Doha, en donde se trata de una prolongación del Protocolo de Kyoto.

Regine Günther, del WWF Alemania

Poco queda del ambicioso objetivo de la UE de lograr un acuerdo medioambiental eficiente. Los europeos no pueden concertar metas más ambiciosas porque Polonia se niega. Los AOSIS y los LDC están decepcionados. Partían del supuesto de que la UE estaría de su lado, del lado de los países más afectados por el cambio climático. Estos se han separado un poco del “Grupo de los 77”, cuyo portavoz es China, que no permite un acuerdo más exigente.

“Bali Action Plan”

En 2007, el “Bali Action Plan” fue precursor de la “Alianza de Ambiciones”. En ese plan, la UE y los países en desarrollo aunaron fuerzas y, por primera vez, en una declaración final se habló de cifras concretas para un futuro acuerdo. Estados Unidos quiso impedirlo, pero no lo logró.

Las alianzas también funcionan al revés, cuando no les interesan los objetivos medioambientales. Así, la declaración final de la Conferencia de Copenhague en 2009 nunca fue firmada: Estados Unidos y China se negaron. Estos dos países y la UE producen el 60% de las emisiones de efecto invernadero; su voz es decisiva.

 Más allá de los bloques

“Por lo menos dos de los tres grandes actores tienen que dar un paso adelante”, afirma Christoph Bals, presidente de Germanwatch. En el pasado, países industrializados y los en vías de desarrollo estaban enfrentados; “sólo cuando se rompen estos frentes, las negociaciones se dinamizan”, dice Bals.

Christoph Bals, presidente de Germanwatch

Según Dlamini Emmanuel, negociador por Suazilandia, la confianza es la base para avanzar y para llegar a acuerdos. Precisamente ése es el problema: la confianza en los europeos se ha enturbiado y muchos dudan de su apoyo.

 “Una alianza  para un éxito a corto plazo no es una oferta atractiva para los pequeños Estados insulares ni para los países en desarrollo”, dice Regine Günther del WWF. En caso de que la “Alianza de ambiciones” se diluyera en Doha, la especialista en asuntos climáticos tiene la esperanza de que se forme otra alianza, una que sí pueda cumplir sus promesas. 

Autora: Anne Allmeling/Mirra Banchón
Editor: José Ospina-Valencia

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