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Música

Sylvia Schwartz: “Los alemanes tienen sentido del humor”

Encarna el glamour y el refinamiento en la ópera. La soprano española Sylvia Schwartz está fuertemente vinculada a Alemania. Ahora triunfa en Madrid por su personaje en la ópera “Il Postino”, del mexicano Daniel Catán.

Sylvia Schwartz nació y creció en Londres, concluyó sus estudios superiores en Madrid y terminó de formarse junto a prestigiosos maestros en el Conservatorio Hans Eisler de Berlín. Hija de un economista español, Sylvia lleva una vida elegante y cosmopolita que la ha llevado incluso a las páginas de la prensa de sociedad, gracias a su boda con el barón alemán Paul von Kittlitz. El mismísimo Mario Vargas Llosa, amigo de su familia, estuvo presente en aquella celebración. Sylvia triunfa estos días en el Teatro Real de Madrid encarnando el papel de Beatrice en la ópera Il Postino, del mexicano Daniel Catán. El propio Plácido Domingo la invitó a que formara parte del reparto y ha recibido excelentes críticas por su dominio vocal y su seguridad escénica.

Deutsche Welle: Tiene usted un bagaje personal muy internacional, ¿le enriquece este hecho a la hora de subirse al escenario?

Sylvia Schwartz: Mucho. Viví de niña en Inglaterra, los años decisivos hasta los 23 en España y después en Alemania. He pasado mucho tiempo en Francia y ahora vivo en Roma. Es una suerte, porque las estancias en estos países y el aprendizaje de idiomas me han dado una comprensión especial de las culturas que están detrás del repertorio que suelo cantar. Se aprende mucho de ver los gestos de los lugareños y de conocer el humor de un país. Hasta la gastronomía influye sobre el carácter de un pueblo, ¿o es al revés?

Sylvia Schwartz (a la izquierda de la imagen) ha recibido estupendas críticas por su actuación en la ópera Il Postino.

Sylvia Schwartz (a la izquierda de la imagen) ha recibido estupendas críticas por su actuación en la ópera "Il Postino", del mexicano Daniel Catán.

¿Cuál ha sido su relación profesional con Alemania?

Fui a estudiar en profundidad el lied alemán con dos de los mejores especialistas que hay: Thomas Quasthoff y Wolfram Rieger. También tuve la suerte de tener a Julia Varady como profesora de interpretación de ópera. En medio de ese trío fabuloso irrumpió Barenboim, que me llevó a trabajar a la Staatsoper Unter den Linden de Berlín. Allí estuve cuatro años en un ambiente profesional y de cariño y aprendí todo lo que luego he necesitado en los teatros del resto del mundo. Volver ahí es como ir a casa.

¿Qué destacaría de la forma de trabajar de los alemanes? ¿Algo que rompa los tópicos?

Tienen mucho sentido del humor, son cálidos, comprensivos y flexibles. Mi experiencia en Alemania siempre ha sido particularmente agradable.

Muchos artistas españoles y latinoamericanos llegan a Austria y a Alemania -ahora más que nunca- con el fin de formarse y hacer carrera. Desde su experiencia ¿les podría dar algún consejo?

Les diría que aprovecharan para aprender cuanto mejor puedan el idioma. Añadiría que hay mucho repertorio para todos los tipos de voz. Y una última cosa: ¡que aprendan a llegar puntuales si es que no lo hacen ya!

Tiene usted una estrecha relación con la Wiener Staatsoper y conoce bien los cuerpos estables de cantantes propios de Alemania y Austria. ¿Qué ganan las instituciones teatrales con elencos fijos de solistas vocales?

En Viena canto tres o cuatro producciones al año, pero no soy miembro estable, cosa que me da la libertad que necesito para las demás actuaciones que tengo durante la temporada. Tener un elenco fijo sirve, más que nada, para los teatros de repertorio, es decir, los que tienen una función distinta casi todos los días y no esperan a terminar con una obra antes de empezar a ensayar la siguiente. Ese sistema ha favorecido mucho mi formación como cantante y actriz, pero a veces los cantantes jóvenes tienen que tener cuidado de no cantar papeles demasiado grandes antes de tener bien formada la voz.

Al margen de su trabajo en la ópera, ¿cultiva el lied y otros géneros? ¿Cuál siente más afín y por qué?

Lo he pensado muchas veces, pero no puedo escoger un género sobre los otros. Todos contribuyen a los demás. El detallismo musical e interpretativo del lied enriquece mis actuaciones en los escenarios de ópera, y al revés: las líneas amplias de la ópera llenan los espacios más pequeños del lied y el lado espiritual del oratorio. Quisiera hacer más teatro y musicales, ya que las veces que me he aventurado a entrar en esos géneros he aprendido muchísimo, de tal manera, que inmediatamente he podido usar lo adquirido en la parte más tradicional de mi trabajo.

Autora: María Santacecilia
Editora: Emilia Rojas

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