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El Mundo

Suerte en la desgracia: relatos de sobrevivientes

Las olas del Tsunami dejaron una estela de muerte en los países del sudeste asiático, golpeando además a miles de turistas. Los sobrevivientes cuentan la pesadilla vivida y la felicidad de volver a casa sanos y salvos.

Sobrevivientes llegan al aeropuerto de Múnich.

Lo que iba a ser una navidad perfecta en la playa entre palmeras se convirtió en una pesadilla para las decenas de miles de turistas en los balnearios tailandeses de Phuket y Khao Lak el 26 de diciembre de 2004.

Muchos de los visitantes no sobrevivieron a la violencia del mar, que, embravecido por el sismo en sus profundidades, se avalanzó arrasando todo lo que encontraba a su paso. La naturaleza apacible mostró su otra cara, la que tal vez nunca se debería olvidar.

Sólo en Tailandia se estima que perecieron cerca de 2.500 turistas, y el gobierno germano confirmó el deceso de 60 ciudadanos de este país, continuándose aún la búsqueda de más de 1000 alemanes desaparecidos.

La lenta vuelta a la normalidad

A más de una semana del desastre, Tailandia se esfuerza por restablecer un mínimo de normalidad en la vida cotidiana, lo que significa también volver a poner en marcha la industria turística, que representa la segunda fuente de ingresos importante para el país. Voluntarios naturales y de otros países no escatiman esfuerzos para limpiar y restaurar los complejos turísticos, bares y discotecas, que vuelven a abrirse en forma gradual.

Volver a nacer

De otro cariz es la vuelta a la rutina de muchos turistas, que se alegran de volver a casa, pero aún no llegan a elaborar del

Voluntarios ayudan a limpiar las playas en Patong, Tailandia.

todo la horrenda experiencia del Tsunami. Para el alemán Reinhard Janisch, de Oberhausen, que fue sorprendido por la espalda por la ola asesina en Phuket, las vacaciones fueron una lucha a vida o muerte. "Cuando el agua llegó, no pude siquiera darme la vuelta", recuerda Janisch. "Creí que un auto me atropellaba. Fui arrastrado por cientos de metros y quedé colgado entre las sombrillas. De algún modo hallé fuerzas para liberarme, y fui empujado por sillas playeras y restos flotantes, que produjeron varias heridas en mi cuerpo. Los médicos se admiraban de cómo logramos escapar. En el agua, puedes cortarte un brazo, y no sientes nada", cuenta.

"Traté de liberarme", dijo. "De algún modo tuve la necesaria fuerza

Turista alemán en el hospital de Takua, Tailandia.

para hacerlo, no sé cómo. Y luego continué". Casi por milagro, Janisch escapó a la catástrofe con sólo algunos cortes y hematomas, sin huesos rotos, y fue recién al ver los cadáveres de turistas y tailandeses alineados en el hospital que Janisch se dio cuenta de lo afortunado que era. "Es como nacer de nuevo", dice emocionado.

La vida cobra nuevo sentido

Muchos de los que escaparon ilesos de la tragedia siguen buscando a sus familiares, aunque las esperanzas de encontrarlos vivos es casi nula. Mucha suerte tuvo Monika Sommerfeld, de Neuendorf, Sajonia-Anhalt, quien volvió a encontrar a su hijo y a su esposo unos días después del Tsunami, luego de haberlos perdido en medio de las aguas. Su hijo, Bastian, fue arrastrado por la masa de agua. "Vi llegar el muro de agua en cuestión de segundos. Tenía el agua hasta el cuello, cuando choqué contra unos muebles y un panel de vidrio. El agua seguía subiendo. Luego fui empujado contra el vidrio y seguí flotando a través de una habitación, hasta que salí por una ventana."

Mientras Bastian y su madre salieron aterrorizados, pero casi

Familiares y amigos reciben a los sobrevivientes en el aeropuerto de Frankfurt.

ilesos, su esposo fue herido de gravedad. Monika Sommerfeld relata: "El fue empujado por las aguas y no pudo sostenerse. Fue gravemente herido por piedras y restos, perdiendo la mitad de un brazo, además de sufrir fracturas graves en las rodillas. El médico local lo autorizó a volver a Alemania en el avión-hospital de las Fuerzas Armadas germanas". Más allá de su terrible vivencia, dice que un sentimiento de gratitud la invadía por completo. Gratitud por la vida recuperada.

"Por las noches, me despierto llorando porque tengo ante mis ojos las imágenes dramáticas de lo sucedido. No se puede echar la culpa a nadie de ésto, y mucho menos a Tailandia, y tampoco se puede decir 'nunca más volveré aquí." "En primer lugar, es preciso tranquilizarse y pensar que, por suerte, aún estamos vivos, mientras tanta gente ha muerto o ha perdido a sus seres queridos. Nosotros podemos decir que hemos vuelto a nacer."

Duelo y lucha por la supervivencia

No hay sobrevivientes alemanes ni de otros países que no

Elefantes ayudan a limpiar restos del desastre en Khao Lak, Tailandia.

agradezcan y elogien la ayuda recibida por los tailandeses. Tanto durante como después del azote de las aguas, empleados de hoteles y vecinos socorrieron a cuanto turista hallaban en su camino. Algunos visitantes decidieron permanecer en Tailandia hasta el final de sus vacaciones. Uno de ellos es Reinhard Seelig, de Mainz.

"Deseamos volver a casa, pero no tan rápido. No tiene sentido esperar tres o cuatro días sentados en el aeropuerto. Aquí tenemos un lindo cuarto, así que aguardaremos una o dos semanas más. Lo que nos irrita un poco es que mucha gente que sale a comer no deja de festejar a viva voz, aún sabiendo que junto a los restaurantes todavía hay cadáveres no identificados. Eso me recuerda un poco la canción de Freddy Mercury, 'El show debe seguir'".

Heinz y Hannelore, de Baviera, se hospedan en un hotel de Phuket que no resultó afectado por el Tsunami, y ya vuelven a disfrutar de la playa. "¿De qué sirve volver a casa? Los tailandeses dependen del dinero de los turistas", dicen. La agencia de viajes TUI anunció que volverá a ofrecer paquetes turísticos para Sri Lanka y Tailandia en febrero.

Tanto los guías turísticos como los habitantes quieren ver funcionar otra vez los balnearios. En la playa de Patong, en Tailandia, ya han comenzado los trabajos de reconstrucción, pero nadie se arriesga a pronosticar cuánto tiempo llevará la misma, si meses o años.

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