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Economía

¿Subvenciona Europa el hambre mundial?

La Unión Europea gasta el 40% por ciento de su presupuesto en subvenciones agrícolas, lo equivalente a 60 mil millones de euros. La alimentación para los habitantes de Europa debería por consecuencia quedar asegurada.

En un mercado de Ghana se venden aves vivas.

La Unión Europea gasta el 40% por ciento de su presupuesto en subvenciones agrícolas, lo equivalente a 60 mil millones de euros. La alimentación para los habitantes de Europa debería por consecuencia quedar asegurada. Sólo que otros deberían padecer hambre.

Productos que ya no se ven en el mostrador: hígado y corazón de gallina, por ejemplo, han descendido hasta el último nivel del refrigerador, en otros casos incluso, han desaparecido. A primera vista se aprecia una hilera de pechugas de pollo en bandejas de poliestireno. Hace casi veinte años en Alemania, el 70 % de las gallinas se vendían completas. Hoy en día, el 80 % de los alemanes compran el ave en partes, en su mayoría, pechuga de pollo.

Carne barata proveniente de la UE invade Ghana

Quien quiera construir en Alemania una granja debe calcular espacio para 40.000 animales.

Alemania despoja a los supermercados de alas, pescuezo y muslos de pollo para congelarlos y cambiarlos así como carne barata en el oeste y centro de África. Por ejemplo, en Ghana.

Desde 1995 la exportación de aves provenientes de la UE a Ghana ha aumentado en 40.000 toneladas en los últimos años. Esto representa el cuarenta por ciento de la carne de aves que se vende en Ghana. El sesenta por ciento restante, se lo reparten Estados Unidos y Brasil.

El precio de la carne congelada proveniente de la UE es muy bajo, oscila entre 60 y 70 centavos por kilo. Un avicultor en Ghana debe vender la carne que cría entre tres y cuatro euros para que su negocio pueda sobrevivir. Sólo en lugares remotos de Ghana, ahí justo donde la carne europea no llega, se siguen comerciando las aves a la antigua. La gente puede comprar una gallina viva y sacrificarla en casa. Este tipo de producción y venta ha desaparecido en las ciudades. El 95 % de la carne viene del extranjero, comenta Stig Tanzmann del Servicio luterano para el Desarrollo (EED por sus siglas en alemán), en entrevista con la Deutsche Welle.

Cien mil puestos de trabajo se han perdido en las zonas rurales, estima el experto en desarrollo. No sólo el pequeño avicultor se ha quedado sin ingresos. Las exportaciones de la UE significan también el fin para muchos proveedores de alimento avícola y para aquellos quienes en lo recóndito de las ciudades, esperan que el cliente siga comprando las aves vivas, las mate, las desplume y las desentrañe. Ghana vive del 70 % de la agricultura. El final de la era avícola puede significar un retroceso para la muy aclamada lucha contra el hambre, emprendida por el país.

Peligroso cóctel de subvenciones

En Alemania se subvenciona por superficie a raíz de la reforma agraria del 2005.

También los culpables de que esto suceda son los consumidores de las naciones industriales. Ellos sacian su apetito de carne pollo, sin importarles en lo más mínimo, lo que sucede con el resto de las partes, poco aclamadas, del ave.

Para el experto agrario Tanzmann, esto ha tenido muy poca intervención: “esto tiene que ver con el comportamiento de nuestros consumidores, sí, pero también tiene que ver con la dirección de las políticas agropecuarias. La Unión Europea subvenciona granjas recién construidas, en dónde se criarán y engordarán artificialmente. Según el cálculo del Ministerio para el Medio Ambiente, la UE pagó por la construcción de granjas avícolas sólo en Alemania, entre 2008 y 2009 alrededor de 60 millones de euros. A esto se le agregan los costos en millones de euros por sacrificar a las aves.

Sin ser suficiente, sostiene Maria Wiggerthale, experta en temas de alimentación mundial para la Organización Internacional para la promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna (Oxfam) en conversación con Deutsche Welle. Las subvenciones de la Unión Europea ya no se acoplan como antes al volumen de la producción, sino al tamaño de la superficie de producción. Independientemente de ésto, la Unión Europea paga de acuerdo a lo que se produce y estas subvenciones influyen mucho en la cantidad de oferta y por ende en el precio.

Así lo ve el Ministerio alemán para el Medio Ambiente. En un estudio se ha llegado a la conclusión de que sobre una hectárea cultivable de 650.000 metros cuadrados, en Alemania se construirá un área para engorde y crianza de aves. Por esta superficie paga la UE alrededor de 220 millones de euros anuales, sólo en Alemania. “Sin subvenciones para esta superficie, la producción de alimento para estas aves resultaría muy cara”, así lo explica la conclusión del estudio. Comida barata para aves provoca también la disminución del precio de los alimentos de engorda, así lo explica la lógica del Ministerio, y ayuda a que los avicultores en Ghana, que no reciben ninguna subvención, puedan seguir existiendo.

El problema no sólo reside en la UE

Ackerbau, en África subsahariana: mucho aire obstaculiza el aumento de productividad.

“La política agrícola de la Unión Europea no es la única culpable del aumento del hambre en el mundo”, responde a Deutsche Welle Harald von Witzke, agrónomo de la universidad Humboldt de Berlín. “Mucha más culpa tiene la ayuda al desarrollo y los países involucrados que afectan la agricultura”. Los campesinos en los países en desarrollo deben ser más competitivos. “Ellos lo pueden lograr”, está convencido Witzke. Ellos necesitan además semillas productivas, cuidado de plantas efectivo y fertilizante con minerales.

La mitad de las pérdidas de una cosecha puede evitarse: siempre sucede que en los países pobres el cuarenta por ciento del potencial de las ganancias se pierde debido a enfermedades de las plantas y daños ocasionados por los pesticidas. Aunado a ello, el transporte y el almacenamiento son insuficientes, y esto representa entre el 20 y el 40 % de las pérdidas.

También la Organización de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, FAO, advierte de este contexto: en África subsahariana se utilizan muy pocas semillas productivas. Además es muy difícil tener acceso a las técnicas efectivas para la protección de las plantas y conseguir fertilizantes mineralizados. En esta región el porcentaje de desnutrición equivale al 35 %, el más alto del mundo.

Además de las subvenciones, las aduanas

El presidente de Ghana, John Atta Mills, puede mostrar los éxitos que ha tenido la lucha en contra del hambre.

Para que se invierta en la agricultura, los países pobres deben protegerse de los precios baratos que ofrece el extranjero, afirma Tanzmann. Para esto faltan políticas urgentes de implementación, aclara el experto agrónomo refiriéndose al ejemplo de Ghana: apenas Ghana aumente los derechos de importación sobre la carne de aves, el FMI y el Banco Mundial amenazarían a este país con la cancelación de préstamos. El gobierno de Ghana sede ante estás amenazas. Sin este financiamiento internacional, el presupuesto con el que cuenta no sería suficiente.

Por el contrario, la UE protege su mercado avícola con derechos de importación y mantiene así sus precios. Con esto podría reclamar la industria europea avícola un precio para la tan anhelada pechuga de pollo, que subvencione indirectamente la exportación del resto de la carne de aves, aclara Tanzmann.

El pueblo pobre de Ghana no puede aprovecharse de esto. En primer lugar la carne ofrecida, a falta de refrigeración permanente, puede ser dañina para la salud; en segundo lugar, desde 2008 los importadores propiciaron que el precio de los restos de carne de aves aumentara considerablemente, así lo muestra una consulta hecha por el EED: sin competencia alguna, el precio por kilo del resto de carne de pollo importada, en el gran mercado de la ciudad de Kaneshi en la capital Accra, es de aproximadamente 2.50 euros, casi tanto como el precio de la carne local.

¿Se necesita la agricultura europea?

En la UE la ingeniería genética tiene sus detractores.

Asimismo, el agrónomo von Witzke está convencido de que los precios elevados de granos y cereales representan a corto plazo, una catástrofe para quienes padecen hambre. A largo plazo, así lo ve Witzke, el alza en los precios podría también resultar en algo positivo, “porque a través de los incentivos puede existir una agricultura productiva”.

No sólo los campesinos de países en desarrollo deben ser más productivos. También los agricultores en Europa deben alargar el paso. Así “los países pobres estarán en condiciones en un futuro de abastecerse así mismos”. La FAO estima que para el 2030, la brecha de alimentos se quintuplicará.

Nuevos suelos productivos existen sólo en selvas tropicales y en las sabanas. Estos suelos son intocables con el propósito de que la biodiversidad de las especies en estas áreas naturales no peligre. “Los suelos de cultivo existentes deben ser utilizados más intensivamente, por ejemplo con nuevos métodos de reproducción como los que ofrece la tecnología de la ingeniería genética”, afirma Witzke.

Europa descuidó durante décadas el progreso de la productividad y monopoliza al mismo tiempo los suelos a las afueras de sus fronteras. Sobre una superficie tan grande como la que posee Alemania serían cultivados alimentos destinados para abastecer Europa en otras regiones del mundo, dice Witzke. La UE es quien importa más productos agrícolas en el mundo. “La UE se ha convertido también en un depredador de la agricultura”, resume Witzke.

Autora: Jutta Wasserrab / Georgina Herrera Molina
Editor: José Ospina-Valencia

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