1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Secciones

Rosa Montero

Rosa Montero siempre da en el arco con su pluma cáustica.

DW: ¿Qué aprendió usted del fútbol para la vida?

Rosa Montero: Nada. Detesto el fútbol.

¿Cuál fue su peor autogol?

En general, uno se fastidia bastante la vida a sí mismo cuando se enamora apasionadamente.

¿Se halla usted a menudo en "offside"?

No sé muy bien lo que es eso, pero si se refiere a estar fuera de juego, muy pocas veces. Soy persona activa y juguetona.

¿Le gusta más jugar en la defensa o en el ataque?

Supongo que en el fútbol no hay más que esas dos posiciones, pero en la vida hay muchas más. A mí no me gustan ni la defensa ni el ataque. Prefiero jugar en colaboración, y explorar, y descubrir territorios nuevos.

¿Qué no puede soportar del fútbol?

En general me encantan todos los deportes, pero ya he dicho que detesto el fútbol, justamente porque ya no me parece un deporte, sino un negocio abusivo, una mafia lamentable, una histeria embrutecedora y violenta. Y además estoy harta de que el fútbol ocupe todas las horas de televisión y todas las páginas de los periódicos y de que los demás deportes apenas si aparezcan.

¿Quién debe ser campeón mundial?

Ni lo sé ni me importa.

¿Quién no debe ser de ninguna manera campeón mundial?

Lo mismo.

¿Qué opinión tiene del fútbol femenino?

Me parece estupendo que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres para todo. Incluso creo que las mujeres especialmente fuertes y capaces podrían integrarse perfectamente con hombres en equipos mixtos.

¿Cuál fue su gol más bonito?

Si habla de fútbol, no tengo ni idea. Si es una pregunta metafórica, mis amigos son mis mejores goles.

¿Y cuál fue la peor falta?

Metafóricamente, alguna relación innecesaria.

¿Juega usted siempre limpio?

El ser humano es esencialmente contradictorio y paradójico y, por definición, no puede jugar limpio siempre. Pero, dentro de nuestras limitaciones, yo sigo pudiendo mirarme al espejo sin avergonzarme.