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Actualidad

¿Qué es un tsunami?

“Tsunami” es un término de origen japonés: “tsu” significa puerto y “nami” ola. Fue adoptado en 1963 por un congreso internacional para designar a las enormes olas que se producen principalmente por terremotos.

Tsunamis pueden en algunos casos alcanzar hasta 30 metros de altura.

Los volcanes, meteoritos, derrumbes costeros o subterráneos e, incluso, explosiones de gran magnitud pueden también provocar tsunamis, si causan el desplazamiento de forma violenta de una gran cantidad de agua.

El tsunami está formado por varias olas que llegan a la costa separadas entre sí por unos 15 o 20 minutos. La primera que llega no suele ser la más alta, sino que es muy parecida a las normales, después se produce un impresionante descenso del nivel del mar seguido por la primera ola gigantesca y a continuación por varias más.

Tsunamis pueden en algunos casos alcanzar hasta 30 metros de altura y se propagan a una velocidad de 700 kilómetros por hora.

Para que un terremoto origine un tsunami el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal. Cuando esta inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas. El tamaño del tsunami estará determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino.

No todos los terremotos generan tsunamis, sino sólo aquellos de magnitud considerable, que ocurren bajo el lecho marino y que son capaces de deformarlo. Aunque cualquier océano puede experimentar un tsunami, es más frecuente que ocurran en el Océano Pacífico, cuyas márgenes son más comúnmente asiento de terremotos de magnitudes considerables (especialmente las costas de Chile y Perú y Japón).

Además el tipo de falla que ocurre entre las placas de Nazca y Sudamericana, llamada de subducción, esto es que una placa se va deslizando bajo la otra, hacen más propicia la deformidad del fondo marino y por ende los tsunamis.

Sin embargo, también se han registrado tsunamis devastadores en los Océanos Atlántico e Indico, así como el Mar Mediterráneo. Un gran tsunami acompañó los terremotos de Lisboa en 1755, el del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918 y el de Grand Banks de Canadá en 1929.