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Primer aniversario de la muerte de Nelson Mandela

Claus Stäcker (MS/EL)5 de diciembre de 2014

Sudáfrica celebra el primer aniversario de la muerte de Mandela haciendo sonar vuvuzelas y campanas. Los sudafricanos llaman así la atención sobre el estado de la democracia en el país, a la que ven en serio peligro.

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Imagen: Reuters

Tres minutos y siete segundos de estruendo, seguido de tres minutos de silencio, simbolizan los 67 años que Nelson Mandela sirvió a Sudáfrica: como luchador clandestino, como preso y como político. Muchos sudafricanos consideran el ruido de vuvuzelas, sirenas y campanas como una sonora voz de alarma en el primer aniversario de su muerte.

Esta llamada de atención se produce en un momento en el que la democracia sudafricana atraviesa una dura prueba, 20 años después de celebrarse las primeras elecciones libres en el país. El 13 de noviembre de 2014, el Parlamento vivió sus horas más bajas. Los diputados del partido de la oposición Frente por la Libertad Económica calificaron al presidente, Jacob Zuma, de "ladrón" y "criminal", sin hacer caso de las continuas llamadas al orden del presidente del Congreso.

El partido gobernante, el Congreso Nacional Africano, y el presidente del parlamento, Cedric Frolick, respondieron a la provocación con una medida extrema. En lugar de suspender el debate, llamaron a la policía, que irrumpió armada en el lugar, provocando con su accción diversos heridos. En el televisor del Parlamento, solo podía verse una imagen fija, pero el sonido delataba lo que estaba ocurriendo: "No me toques", se oía decir. Y después, alguien gritando al micrófono: "Han permitido que la policía entre en el Parlamento, qué vergüenza".

Democracia en la encrucijada

Nunca como en este momento estuvo tan unida la oposición, que supone el 29 por ciento del Parlamento, conformada por los radicales de izquierda EFF y por los liberales de la Alianza Democrática. Tras la irrupción de la policía en el Congreso, ambas fracciones hablan de "crisis constitucional". Según Lawson Naidoo, especialista en Derecho Civil, un escenario así, sería "inimaginable" si Mandela viviera. "Nos encontramos en una encrucijada", asegura Naidoo. "No solo el Parlamento, sino también otras instituciones civiles y democráticas".

Escándalo en el Parlamento de Sudáfrica el pasado 13 de noviembre de 2014.
Escándalo en el Parlamento de Sudáfrica el pasado 13 de noviembre de 2014.Imagen: YouTube

La oposición considera que aquel episodio supuso un abuso de la mayoría que gobierna, una farsa parlamentaria. Naidoo cree que Sudáfrica necesita de un liderazgo claro, pero no solo a nivel presidencial: "Necesitamos una cultura inteligente de liderazgo en muchos ámbitos", explica. "Un liderazgo que sirva a la sociedad y que se atenga a los valores y principios constitucionales, con el fin de que sean aplicados a las instituciones del país. Debe tratarse de un Gobierno de integración, transparente y abierto, no un Gobierno que se mueva solo por intereses de partido y que proteja de la ley a sus miembros. Muchos políticos con antecedentes penales permanecen en el cargo solo porque son fieles al partido."

La crisis ha suscitado el debate

El malestar entre la población crece, sobre todo porque el gobernante Congreso Nacional Africano no se atiene a sus promesas de reducir el alto desempleo juvenil. Al mismo tiempo, los datos económicos y el clima inversor no ofrecen un panorama alentador. Uno de los empresarios más poderosos del país, Johann Rupert, advirtió hace poco de que Sudáfrica se encamina lentamente hacia la bancarrota.

Los sudafricanos más jóvenes se toman la crisis política con más filosofía. Zama Moyo estudia Ciencias Políticas en la reputada Universidad Witwatersrand de Johannesburgo, en la que también estuvo inscrito el propio Mandela. Moyo piensa que la llamada de atención con vuvuzelas, campanas y sirenas e incluso con el escándalo ocurrido en el Parlamento, llegan en el momento adecuado. La democracia sudafricana ha recibido "una saludable inyección", dice Moyo, que piensa que lo ocurrido ha suscitado el debate de la población y su interés por las cuestiones políticas. Moyo no cree que la democracia sudafricana esté en peligro, sino más bien "en un estado bastante saludable". No todos sus compatriotas estarían de acuerdo con él, pero todos desearían que así fuera un año después de la muerte de Nelson Mandela.