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Presidente alemán: sin su firma, no hay ley

Wolfgang Dick / Evan Romero-Castillo24 de junio de 2012

Joachim Gauck se ha rehusado a firmar la ley que da luz verde al Pacto Fiscal y al Mecanismo Europeo de Estabilidad. Pero esta no es la primera vez que un presidente federal se niega a rubricar un proyecto de ley.

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Imagen: dapd

En Alemania, todas las leyes deben llevar la rúbrica del presidente federal para poder entrar en vigor. Y casi todos los jefes de Estado que han pasado por el Palacio de Bellevue se han negado, en al menos en una ocasión, a aprobar una legislación. El último en hacerlo es Joachim Gauck, quien se ha rehusado a firmar el texto que da luz verde al pacto fiscal europeo y al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Esto no le causa ninguna gracia a la jefa de Gobierno, Angela Merkel; pero el peso otorgado a la signatura del presidente tiene sus razones.

Preservar el orden constitucional y la institucionalidad democrática en el país, evitar que el Estado incurra en injusticias y arbitrariedades; estas y otras metas llevaron a los redactores de la Carta Magna alemana de 1949 a fijar una regla de vital importancia para una nación afligida por los desafueros del régimen nacionalsocialista: todos los órganos estatales deben controlarse mutuamente. Entre otras cosas, eso implica que las leyes propuestas por parlamentarios o ministros deben ser discutidas por distintas instancias antes de entrar en vigencia.

Después de tres lecturas en el Parlamento Federal (Bundestag), los proyectos de ley son sometidos a votación. Si las propuestas afectan directamente los intereses de alguno de los Estados federados, las leyes deben ser discutidas en el Consejo Federal (Bundesrat), el foro que reúne a los representantes de Baden-Wurtemberg, Baviera, Berlín, Brandeburgo, Bremen, Hamburgo, Hesse, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado, Sarre, Sajonia, Sajonia-Anhalt, Baja Sajonia, Schleswig-Holstein y Turingia.

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El Palacio de Bellevue en Berlín, residencia oficial del presidente federal de Alemania.Imagen: picture-alliance/dpa

Sistemas de control ejemplares

Si no se llega a un acuerdo en ninguna de esas instancias, se busca un compromiso en el marco de una comisión mediadora. Otro agente de control importante es la persona que ocupa la presidencia federal; ella tiene el derecho y el deber de supervisar nuevamente la legitimidad de una legislación determinada. Como su juicio no debe estar teñido únicamente por su opinión personal y sus convicciones políticas, la presidencia federal cuenta con asesores que ayudan a comprobar si la ley analizada respeta los lineamientos constitucionales.

En caso de duda, como la que llevó a Joachim Gauck a negarle su firma a la ley sobre el pacto fiscal europeo y el MEDE, el Tribunal Constitucional de Alemania, con sede en Karlsruhe, es la última instancia con capacidad para decidir sobre la materia. Dependiendo del veredicto de esta corte, el presidente federal suscribirá o no el texto en discusión. Desde la fundación de la República Federal de Alemania, sus jefes de Estado han detenido en seco la aprobación de leyes en ocho casos.

Las propuestas en cuestión aludían a temas como el financiamiento de los partidos políticos, medidas para proteger la seguridad nacional, el estatus migratorio de refugiados y víctimas de tortura en el extranjero, y otros asuntos relacionados con la seguridad nacional. Internacionalmente, los sistemas de control legislativo de Alemania son considerados ejemplares; así lo estableció la Comisión Internacional de Juristas de Ginebra en su última conferencia.

Autores: Wolfgang Dick / Evan Romero-Castillo
Editor: José Ospina Valencia