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El Mundo

Poco que celebrar en el Día Mundial de la Libertad de Prensa

Hubo poco que celebrar en el Día Mundial de la Libertad de Prensa: según la ONG Reporteros Sin Fronteras, hay 166 periodistas encarcelados en todo el mundo por ejercer su profesión y otros 49 secuestrados.

“Yo di una conferencia en una antigua prisión de la Stasi, la temida policía secreta de la desaparecida República Democrática Alemana, y me pareció un hotel comparado con las cárceles cubanas", cuenta Ricardo González, el único periodista del “Grupo de los 75” que permanece en Madrid tras haberse exiliado en España. El “Grupo de los 75” es el nombre que la disidencia cubana le dio al contingente de opositores arrestados por el Gobierno de Fidel Castro durante la “Primavera Negra” del año 2003.

“Por ejercer mi profesión se me quería condenar a cadena perpetua. Me sentenciaron a veinte años de prisión y cumplí sólo siete años y cuatro meses, gracias al convenio entre el Gobierno de España, la Iglesia Católica y el Gobierno de Cuba”, agrega González en entrevista con DW, justo antes de participar en el acto preparado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, cuyo objetivo es atraer atención hacia los casos de periodistas encarcelados en todo el mundo.

“La libertad no se pide como se pide una limosna, se conquista”, nos dice el comunicador cubano. González no sabe cuándo podrá regresar a su país: “Yo soy poeta, escritor y periodista, pero no soy profeta... me quedan nueve años de condena por cumplir y mi salud no los aguantaría”, comenta, añadiendo que no se fía de los movimientos aperturistas del Gobierno cubano: “Se trata, una vez más, de cambios que no son genuinos”, lamenta este profesional de la comunicación.

Eritrea, el país olvidado

El cubano Ricardo González, el único periodista del “Grupo de los 75” que permanece en Madrid tras haberse exiliado en España.

El cubano Ricardo González, el único periodista del “Grupo de los 75” que permanece en Madrid tras haberse exiliado en España.

“No puede haber cambios reales en un país totalitario hasta que no exista libertad; todo lo demás es maquillaje”, señala González. No obstante, hay Estados en donde ejercer el periodismo es más peligroso que en Cuba. Los primeros tres lugares del ranking de RSF están ocupados por un país asiático, uno del Cercano Oriente y otro de África: “El primero es China, el segundo es Siria y el tercero, con apenas cinco millones de habitantes, es Eritrea”, recordó Malén Aznárez, presidenta del capítulo español de RSF.

Al tomar la palabra en el evento de RSF, Amanuel Ghirmai describió cómo escapó de Eritrea para evitar convertirse en otra víctima de las campañas estatales de detención masiva de periodistas. “En 2006 setenta jóvenes profesionales fueron arrestados en el Ministerio de Información y obligados a entregar las claves de sus direcciones electrónicas; las autoridades querían comprobar si se habían estado comunicando con el exterior”, relató Ghirmai.

Tras abandonar su país, Ghirmai halló protección en un campo para refugiados de Etiopía. Fue allí donde se le ocurrió la idea de montar una radioemisora –donde hoy trabaja– junto con un famoso periodista y compatriota: Radio Erena transmite desde París para Eritrea. Proyectos similares han sido puestos en marcha por comunicadores sirios fuera de su tierra natal, donde el periodismo independiente es una actividad de alto riesgo.

Siria, el gran desafío

El español Ricardo García Vilanova pasó seis meses secuestrado junto a otros dos periodistas en Siria.

El español Ricardo García Vilanova pasó seis meses secuestrado junto a otros dos periodistas en Siria.

También los corresponsales de guerra extranjeros la tienen difícil en Siria. “La guerra civil en Siria está obligando a cambiar la forma de hacer periodismo: por el riesgo y los costos de operación implícitos, los grandes medios no están enviando a sus corresponsales de guerra a cubrir el conflicto”, afirmó Malén Aznárez. La mayoría de los 49 periodistas secuestrados en todo el mundo están en ese país. Uno de ellos fue el fotógrafo freelance Ricardo García Vilanova.

Liberado hace unos días tras pasar seis meses secuestrado junto a otros dos periodistas españoles, García Vilanova se queja de las dificultades que él y sus colegas encuentran a la hora de vender sus trabajos. “Por otro lado, el periodismo independiente tiene una gran ventaja: la de decidir dónde vas, cuándo vas y si vas o no”, sostiene García Vilanova. Antes de su intervención en el acto de RSF, el español se asegura de que la foto que le hizo DW haya salido bien; este fotógrafo no deja nada a la suerte.

Antonio Pampliega, otro fotoperiodista de guerra, inspecciona la imagen tomada de García Vilanova: “Sales un poco serio, pero eso es normal en ti”, comenta Pampliega jocoso. García Vilanova no tiene mucho de qué reírse por estos días; durante los seis meses que estuvo cautivo no tuvo ingresos de ningún tipo, así que sus compañeros idearon una forma de ayudarle a pagar sus facturas: vendiendo literalmente su trabajo a través del libro Libya close up, que fue publicado mediante un proceso de financiación colectiva o crowdfunding.

Un derecho y un deber

Sin embargo, García Vilanova no ha perdido el humor. Consultado sobre sus proyectos futuros, responde: “De momento, mis padres me tienen secuestrado”. Durante su intervención, este fotógrafo presentó a un compañero suyo, Alberto Prieto, quien acaba de regresar de Siria: “Alberto puede explicar mejor que yo cómo es la situación allá; yo he estado ‘retirado’ los últimos meses”, dice García Vilanova con un dejo de ironía.

“Pienso que hay una hipocresía enorme en los medios de comunicación o por lo menos entre algunos responsables de los medios de comunicación, que dicen preocuparse mucho por nuestra seguridad y nos piden que no vayamos a sitios como Siria, pero que luego, cuando volvemos de Siria con fotos, no nos compran nuestro trabajo”, criticó Prieto. “Algunos vamos a seguir yendo a estos sitios, no sé cuándo ni cómo...”, apuntó el fotorreportero freelance.

“Pero si los medios y las agencias de noticias no nos compran el material a los independientes y prefieren recurrir al trabajo de aficionados y blogueros, tenemos un problema. Entre otras razones, porque están poniendo en riesgo sus vidas, que son tan valiosas como las de los profesionales independientes”, agregó Prieto. Efectivamente, perdemos todos. Y es que la libertad de prensa no es un derecho de los profesionales del periodismo, sino de toda la ciudadanía.

Una de las frases más memorables del evento de RSF fue articulada por el periodista cubano Ricardo González: “Si hubiera una verdadera democracia en Cuba, volvería: también en los sistemas democráticos hace falta denunciar injusticias y corrupciones”.