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Ecología

Pobres resultados consiguió la Cumbre de Doha

Aunque estuvo a punto de fracasar del todo, la reunión convocada en Catar logró lo mínimo: prorrogar el Protocolo de Kioto. Las decisiones difíciles quedaron postergadas y varios países se restaron del acuerdo.

El presidente de la Cumbre de Doha, Abdullah bin Hamad Al-Attijah. (Xinhua/Li Muzi)

El presidente de la Cumbre de Doha, Abdullah bin Hamad Al-Attijah.

Polonia puso una cuota de incertidumbre al amenazar con un bloqueo de cualquier acuerdo, pero finalmente los delegados de los 194 países que llegaron a Doha, en Catar, para asistir a la Cumbre del Clima, concretaron la prórroga del Protocolo de Kioto hasta el año 2020. Se habla de una sesión agotadora, interminable, una maratón de reuniones para concretar el piso mínimo que se había propuesto el encuentro, que fue presidido por el catarí Abdullah bin Hamad al-Attyah.

“El último día ha llegado, me encantaría quedarme con ustedes, pero les ruego que ayuden al presidente y acepten lo que podemos ofrecer”, solicitó éste a los presentes. Y así se aprobó que el Protocolo de Kioto, que originalmente expiraba este mes, se extienda hasta el 2020 bajo determinadas condiciones. Por ejemplo, los países más ricos revisarán sus metas de reducción de gases el 2014, mientras que los países en desarrollo postergarán hasta 2013 sus exigencias de mayor ayuda financiera para contrarrestar los efectos que ha causado el calentamiento global.

Acuerdo pobre

El Protocolo de Kioto es, por ahora, el único plan vinculante que fuerza a los países que adhieren a él a cumplir metas determinadas para detener el efecto invernadero. La versión original, firmada en Japón en 2005, no fue todo lo exitosa que se esperaba y más bien demostró la lentitud de las autoridades para adoptar medidas efectivas. La extensión alcanzada en Doha obliga básicamente a la Unión Europea, Noruega y Australia a reducir sus emisiones. Países como China, Brasil e India no están incluidos, pese a su incidencia económica.

Países como las Islas Maldivas son los más afectados con la falta de ambición en los acuerdos climáticos.

Países como las Islas Maldivas son los más afectados con la falta de ambición en los acuerdos climáticos.

El problema es que los países que firmaron apenas aportan el 15 por ciento de los gases que provocan el efecto invernadero. Estados Unidos, el mayor productor de contaminantes del mundo, no está en ese grupo y nunca ha estado, mientras que Rusia, Canadá, Nueva Zelanda y Japón se retiraron de él en esta reunión. Todo eso redunda en un resultado más bien escuálido para una cumbre que se extendió un día más de lo previsto para que no terminara en un completo fracaso.

Esperanzas para el 2015

Los países menos industrializados dieron una dura batalla para que las naciones más ricas hicieran compromisos de reducción de emisiones más ambiciosos. Para ello usaron como argumento el que diversas investigaciones científicas han llegado a la conclusión de que si no se apura la lucha contra el cambio climático, el aumento del nivel de los mares y las inundaciones, sequías y otros fenómenos, se incrementarán. Y eso afectará directamente las economías más débiles.

El acuerdo alcanzado en Catar tiene un acápite sobre ese tema, pues los países en desarrollo pedían un calendario que pusiera fecha a un incremento en las ayudas. La decisión fue aplazar esa decisión hasta el 2013. “La única cosa en la que los negociadores parecen estar de acuerdo es en aplazar las decisiones difíciles para la próxima reunión”, ironizó Kumi Naidoo, director de Greenpeace.

“Hemos estado entre la espada y la pared, entre dos opciones desagradables: aceptar un texto débil o arriesgarnos al colapso completo de las conversaciones”, dijo Alden Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados, a la agencia Reuters. Las esperanzas ahora están cifradas en un nuevo acuerdo que podría alcanzar la ONU el 2015, acuerdo que debiera ser más ambicioso e incluir a todos los países que esta vez se restaron de la firma.

Autor: Diego Zúñiga
Editor: José Ospina-Valencia

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