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El Mundo

Pekín bajo una nube de smog

Las autoridades chinas decretaron la alerta amarilla en Pekín debido a la nube de smog que volvió a cubrir la capital.

Niños, ancianos y enfermos no deberían salir a la calle debido a la "fuerte contaminación del aire", afirmaron las autoridades estatales. Sin embargo, señalaron que también las personas sanas deberían evitar las actividades el aire libre.

Las autoridades advirtieron sobre "fuertes irritaciones y síntomas que desatan enfermedades". En los hospitales aumentó la cantidad de pacientes con problemas en las vías respiratorias, así como cardíacos y circulatorios.

Número de pacientes aumentó hasta tres veces

Según la prensa, en el servicio de urgencias del hospital de Boai, en Pekín, aumentó entre dos y tres veces el número de pacientes con problemas respiratorios. La mayor parte de ellos son niños y ancianos. "Los actuales problemas medioambientales son preocupantes", reconoció el nuevo alcalde de Pekín, Wang Anshun.

El smog causa problemas en Pekín y otras ciudades chinas desde principios de enero, por lo que muchas personas salen a la calle con mascarillas. Las peligrosas partículas en suspensión, que pueden llegar a la sangre a través de los pulmones, alcanzaron en Pekín un nivel 20 veces superior al límite establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El índice de calidad del aire, que publica la embajada estadounidense en Pekín, volvió a superar el límite máximo de 500 y alcanzó 526 unidades.

Ante esta situación se decidió paralizar la producción de un centenar de fábricas hasta el próximo jueves. También dejarán de circular un tercio de los vehículos oficiales y deberán paralizarse trabajos relacionados con la construcción y derribo.

No se esperan cambios hasta el fin de semana

Los meteorólogos no esperan vientos hasta el fin de semana. Entre la población aumenta el temor a las consecuencias de la contaminación para la salud y la preocupación por la escasa actuación del gobierno. También en esta ocasión surgieron críticas en los medios oficiales, algo poco habitual en China. "¿Qué es una metrópoli?", se preguntaba el "China Daily". "Con seguridad no debería ser una ciudad cubierta por una campana de humo la mayor parte de los días de invierno, ni tampoco una ciudad cuyas calles estén atascadas por el tráfico".

Según la ONG Greenpeace, la nube de contaminación se debe también en parte a la combustión de carbón en los alrededores. Además, alertó de que mientras en Pekín se aborda la contaminación del aire otras regiones y metrópolis no lo hacen. "No se avanza mucho cuando sólo una ciudad hace algo", explicó la portavoz de Greenpeace, Zhou Rong. "Necesitamos una acción conjunta".

El 22 por ciento de las partículas en suspensión de Pekín proceden de la contaminación del tráfico, el 17 por ciento de la combustión de carbón y un 16 por ciento de las obras de construcción, según datos oficiales. Otro 25 por ciento llega desde las regiones vecinas.

cp/chp (dpa, afp)

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