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América Latina

Pérez Molina: "un Papa latinoamericano" y despenalizar las drogas

En su gira europea, el presidente guatemalteco será el último mandatario latinoamericano en reunirse con el Papa. El tema central: su propuesta de despenalizar las drogas para luchar contra el narcotráfico.

Pérez Molina con el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy.

Pérez Molina con el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, se mostró convencido de que ha llegado el momento de un Papa latinoamericano: "Tenemos esa expectativa, ojalá", dijo en entrevista con la agencia alemana de noticias dpa en Madrid, donde inició una visita oficial de dos días a España, con un encuentro con el rey Juan Carlos y otro con el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. De aquí se desplazará al Vaticano, donde será recibido en audiencia por Benedicto XVI el sábado 16 de febrero .

"Creo que es el momento (de un papa latinoamericano), especialmente porque el 50 por ciento del catolicismo a nivel mundial está en Latinoamérica. Yo creo que eso es un peso muy importante", aseguró el presidente guatemalteco, de 62 años y fundador del conservador Partido Patriota (PP).

Pérez Molina, general retirado y católico declarado, es el último mandatario latinoamericano y uno de los pocos a los que recibirá aún Joseph Ratzinger en audiencia antes de dejar el pontificado. "Tengo el honor y el privilegio de ser atendido por el Papa después del anuncio que hizo", señaló. Hasta este miércoles parecía que Pérez Molina sería el último mandatario que recibiría Benedicto XVI. Pero el portavoz vaticano, Federico Lombardi, anunció en la mañana que a la agenda se añadieron el saliente primer ministro italiano, Mario Monti, que verá al Papa este sábado, y el presidente del país, Giorgio Napolitano, el día 23.

Otto Pérez Molina se reunió con el Rey Juan Carlos.

Otto Pérez Molina se reunió con el Rey Juan Carlos.

"Pero más allá de eso, pues ojalá que este criterio (el del peso de Latinoamérica en el catolicismo mundial) esté presente en el cónclave que va a haber para la elección del nuevo Papa", confió el mandatario guatemalteco. Pérez Molina tenía previsto viajar a España y al Vaticano el pasado mes de noviembre, pero canceló las visitas por un terremoto que dejó 44 muertos, además de millonarias pérdidas.

El viernes volará de Madrid a Italia y el sábado por la mañana se encontrará con el pontífice. Antes de la audiencia papal se reunirá con el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, uno de los nombres que suena como candidato a la Silla de Pedro. La intención del presidente de Guatemala en su audiencia con el Papa es, según dijo antes de partir de su país, presentarle su propuesta para la búsqueda de nuevos caminos en la lucha contra el narcotráfico, que él sitúa en la despenalización de las drogas.

El último medio siglo demuestra que la prohibición del consumo de drogas no ha dado resultados en la lucha contra el narcotráfico, los cárteles y la violencia que generan, aseguró y agregó: "Del prohibicionismo se deriva la guerra contra las drogas".

¿Y Estados Unidos qué?

La propuesta provoca rechazo en Estados Unidos, al que Pérez Molina atribuye responsabilidad en la inseguridad que el flagelo causa en países de la región latinoamericana. "Oímos de cárteles en Colombia, en México, en Centroamérica, pero no oímos de cárteles en Estados Unidos. Y la droga llega a la frontera de Estados Unidos y se distribuye allí. Ahí tiene que haber una gran red para poder hacer esa gran distribución", insistió el presidente guatemalteco. "Sin embargo, la guerra la han llevado de la frontera de Estados Unidos hacia el sur, ahí es donde ellos han sido capaces de trasladar esa guerra", agregó.

"El gran consumo está en Estados Unidos", destaco el mandatario, por lo que la pregunta es, aseguró: "¿Cómo hacemos para que ese consumo disminuya? ¿Para que no sigan bajando las armas de Estados Unidos hacia Guatemala, hacia Centroamérica? ¿Para que no sigan llegando los dólares y toda esa corrupción y ese debilitamiento de las instituciones?". Y él mismo se respondió: "La fórmula que encontramos es la regulación". Para Pérez Molina se trata de: "Poder discutir alrededor de esta propuesta que estamos haciendo y que esto nos permita bajar los niveles de violencia y ser más efectivos en la lucha contra las drogas".

"La diferencia con México es..."

Llegó con la promesa de mayor seguridad en un país en el que el crimen organizado causa estragos.

Pérez Molina prometió mayor seguridad en un país donde el crimen organizado causa estragos.

Pérez Molina asumió como presidente de Guatemala en enero de 2012. Es el primer militar en acceder al poder desde el regreso de la democracia, en 1985. Llegó con una promesa de mayor seguridad en un país en el que el crimen organizado, las maras y la delincuencia común causan estragos y en el que la violencia y la inseguridad son unos de los temas que más afligen a los ciudadanos.

En su primer año de gobierno logró reducir los índices, pero siguen siendo altos. Su apuesta está en aumentar los efectivos de la Policía Nacional Civil durante su mandato, para que de los 23.000 que había en el país de 15 millones de habitantes cuando él llegó a la presidencia haya cerca de 38.000 cuando termine su mandato, en 2016.

Entretanto, y con algunas críticas, decidió utilizar al Ejército para apoyar a la policía en la lucha contra la delincuencia y la inseguridad. "Pero no lo utilizamos al estilo de lo que hizo México de sacar al Ejército a la lucha y a la guerra frontal contra las drogas", aseguró. "La gran diferencia es que el presidente Felipe Calderón utilizó al Ejército en forma frontal contra el narcotráfico. Yo no empleé al Ejército para luchar contra el narcotráfico", señala. "El Ejército está en funciones de ayuda y de soporte a la Policía Nacional Civil".

Su intención es retirarlo una vez la policía alcance el nivel de efectivos que considera deseable. "Vamos a ir desenganchando las unidades del Ejército que están apoyando a las unidades de la Policía Nacional Civil", indica. Y fija una fecha: "En los próximos tres años". En el tema de la seguridad de Guatemala ha influido también lo que ocurre en el vecino México. Pérez Molina habla de una repercusión de la política del ex presidente Calderón, que combatió a los cárteles del crimen organizado con un amplio despliegue militar y policial. "La presión que el presidente Calderón puso, lo que hizo es que algunos de los cárteles se desplazaran a Guatemala. No los cárteles completos, pero sí unidades de ellos se desplazaron a Guatemala", señaló.

Ahora, con la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia mexicana, confía en que esto pueda cambiar: "Nosotros esperamos que la política que va a utilizar el presidente Peña Nieto sea una política capaz de controlar a los cárteles que ellos tienen internamente sin que motiven el desplazamiento hacia Guatemala. Si esto es así, incluso mejoraría la seguridad en nuestro país".

rml (dpa)

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