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''Oportunidad perdida'' para el deporte europeo

Enrique López Magallón11 de septiembre de 2007

El documento que reformaría tanto al fútbol como al deporte europeo en general fue rechazado por las seis federaciones deportivas más poderosas del continente. El Libro blanco, dicen, no plantea soluciones claras.

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La UEFA de Michel Platini, una de las voces críticas.Imagen: AP

Documentos como la Declaración de Niza, el Independent European Sports Review, y el Informe sobre el futuro del fútbol profesional en Europa se encaminaban a lo que parecía el lanzamiento de una etapa decisiva, de profundas reformas, tanto en el balompié como en el deporte europeo en general.

Fallido parteaguas

El emblema de tal fase sería el Libro blanco sobre el deporte en Europa, que era esperado con ansia, y que finalmente fue presentado el pasado mes de julio bajo la poderosa firma de la Comisión Europea.

Deutschland Fußball Karl-Heinz Rummenigge Manager vom FC Bayern München
El salary cap de Rummenigge, sin respuesta.Imagen: AP

En él se retoman proclamas aparecidas en los diferentes documentos mencionados; por ejemplo, la importancia del deporte en la sociedad del Viejo Continente, o la necesidad de combatir a prácticas criminales que se desarrollan en la órbita de la actividad deportiva.

Sin embargo, el Libro blanco no logró el impacto político esperado, por lo menos en cuanto a un consenso absoluto se refiere. Primero fue la UEFA la que, aún antes de la presentación, manifestó distancia respecto del contenido del documento. Y más aún, este organismo presentó su propia propuesta de reformas integrales, denominada Visión Europa. La resistencia no se quedó allí.

Oposición masiva

El pasado 11 de julio, seis poderosas federaciones deportivas -incluida la propia UEFA- publicaron una carta común en la cual reconocen avances en la elaboración de un informe de tales características.

Sin embargo, los máximos representantes europeos en básquetbol, fútbol soccer, balonmano, jockey sobre hielo, rugby y volleybol calificaron al Libro blanco como « una oportunidad perdida ».

En concreto, las federaciones manifestaron decepción porque «la Unión Europea no alcanzó conclusiones más firmes en relación con algunos temas clave a los que se enfrenta el deporte en la actualidad. »

En particular, prosigue el reporte, «se esperaba que el Libro blanco diera expresión concreta a la Declaración de Niza, a fin de proveer al deporte de un marco legal más claro hacia el futuro, reconociendo en su totalidad la autonomía y especificidad del deporte”.

También exige que se reconozca totalmente “el papel central y la independencia de las federaciones deportivas al organizar, regular y promover sus respectivas disciplinas.”

Y es que, en efecto, el Libro blanco no parece llegar a fondo en lo que respecta a cuestiones concretas; por ejemplo, la de los derechos televisivos. Aquí, la Comisión Europea adoptó una posición salomónica; recomienda “prestar la debida atención a los mecanismos de solidaridad. En lo que atañe a los derechos por transmisión, estos mecanismos pueden tomar un modelo de venta colectiva o, como alternativa, venta individual de derechos. En ambos casos debería contemplarse un robusto sistema de solidaridad.”

Al final, el desencuentro

El Libro blanco tampoco dio respuestas a otros dilemas tan urgentes como la regulación del número de extranjeros extracomunitarios (tema en el que han insistido personalidades del fútbol alemán como Franz Beckenbauer y Karl-Heinz Rumennigge) o el famoso salary cap (tope en la inversión que los equipos realizan en materia de sueldos).

Las palabras de los federativos europeos, ante la carencia de propuestas concretas, es contundente: “Estamos comprometidos en la protección de la competencia justa, la promoción de la educación y el entrenamiento deportivo, el sostenimiento del balance competitivo, y la necesidad de proteger la integridad de todos nuestros deportes. Quisiéramos que la Comisión Europea trabajara junto con nosotros en la defensa de este modelo, no sólo para el desarrollo futuro del deporte sino para la sociedad en su conjunto.”

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Los derechos por transmisión televisiva, ¿intocables?Imagen: AP