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Política

¿Mercenarios latinoamericanos en Irak?

En Irak trabajan muchos latinoamericanos como efectivos para empresas privadas militares y de seguridad. DW entrevistó a Amanda Benavides, presidenta del Grupo de Trabajo de la ONU sobre la utilización de mercenarios.

A miles ascienden los soldados estadounidenses caídos en Irak.

El gobierno del presidente George Bush se ve confrontado a crecientes críticas por la guerra en Irak. A los críticos se unen ahora los familiares de civiles muertos en combate. Reclamaron frente al Congreso que sus maridos o hijos fueron enviados a Irak sin recibir una formación adecuada. Son los llamados “soldados secretos” de George Bush: unos 100 000 ciudadanos estadounidenses que trabajan para empresas civiles, como Halliburton, por encargo del Pentágono. Su misión oficial es reconstruir Irak y dar apoyo logístico a las fuerzas armadas estadounidenses.

Cerca de 800 de ellos han muerto. Sin embargo esta cifra no pasa a engrosar las estadísticas oficiales de los soldados caídos en Irak. De lo contrario, el número de víctimas, que ya supera las 3.000, crecería un 25% más.

Mano de obra barata

Central de Halliburton en Dallas, Texas.

Lo que la opinión pública en EEUU ignora es que entretanto, las empresas contratistas estadounidenses se han desplazado hacia el sur del continente americano. La privatización de la guerra, sobre la que la ONU viene alertando desde que estallaran los conflictos de Yugoslavia, Angola y Sierra Leona a comienzos de los años noventa, obedece a la ley del mercado: el objetivo es reducir costos. Por lo tanto, las empresas de seguridad privadas contratan a su “personal” donde más barato les resulte.

“Se están aprovechando de la situación de precariedad de empleo, de condiciones de nuestros ciudadanos latinoamericanos para ofrecer salarios que resultan atractivos para estas personas, pero que son muy bajos comparados con los estándares de otras que realizan labores similares en la zonas de conflicto y que están sin ningún tipo de control”, dice Amanda Benavides, la presidenta del Grupo de Trabajo de la ONU sobre la utilización de mercenarios. Los cinco integrantes de este equipo recorrieron diversos países latinoamericanos, entre ellos Honduras, Ecuador, Colombia, Perú y Chile.

Cuando Amanda Benavides habla de “salarios atractivos”, se refiere a la suma de mil dólares por día, y añade: “Para un estándar latinoamericano es alto, pero no es comparable con lo que gana una persona en esa misma labor si proviene de EEUU, de Francia, o de cualquier país del primer mundo.”