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Economía mundial

Los riesgos de una “guerra de divisas”

El G20 se reúne para discutir los riesgos de la devaluación de monedas. Expertos sostienen que si la crisis financiera es seguida por una “guerra de divisas”, ésta puede ser seguida a su vez por una “guerra comercial”.

Los ministros de Finanzas y los jefes de los bancos centrales del Grupo de los Veinte (G20), integrado por los países con mayor grado de industrialización y los emergentes, se reúnen hasta el sábado (16.2.2013) en Moscú para discutir, entre otros tópicos, los peligros que trae consigo la devaluación de monedas con miras a impulsar las economías. Poco antes de viajar a la capital rusa, el ministro alemán de Finanzas, el democristiano Wolfgang Schäuble, señaló que el riesgo de una “guerra de divisas” es demasiado alto.

“Queremos tipos de cambio de divisas fijados por el mercado, no manipulados por las intervenciones estatales”, dijo Schäuble, enfatizando que Alemania y los miembros del G7 ya habían dejado clara su postura en la última cumbre de este grupo. No obstante, Berlín mira hacia Tokio con gran preocupación desde que el nuevo Gobierno japonés abriera el debate en torno a la devaluación del yen para espolear sus exportaciones. Se teme que la implementación de esa medida por parte de las autoridades niponas siente un mal ejemplo.

El banco central de Estados Unidos también ha impreso dinero nuevo para sacar al país del atolladero, en detrimento de las economías de otras naciones. La devaluación de una moneda conduce a la revalorización de otra y esto afecta negativamente a los exportadores de países con monedas fuertes: el real brasileño, por ejemplo, se ha encarecido mucho en los últimos dos años debido a la devaluación del dólar estadounidense. Y el won surcoreano se ha revalorizado tras la devaluación sufrida por el yen japonés.

China es víctima y victimario a la vez en las escaramuzas monetarias que han precedido a la “guerra de las divisas” aludida por el ministro alemán de Finanzas. China compró grandes cantidades de bonos estatales estadounidenses para evitar la revalorización de su moneda, el yuan, y estimular el auge de sus exportaciones. Ahora que el mercado está inundado de dólares estadounidenses, el valor de las reservas chinas de dólares se reduce, el yuan se fortalece y los exportadores chinos sufren por la caída del consumo en los países industrializados.

¿El preludio de una “guerra comercial”?

Marco Wagner, analista económico del Commerzbank.

Este escenario hace que el valor del euro esté por los cielos y eso supone un problema para los países sureuropeos, que son los más afectados por la crisis en la eurozona: sus productos de exportación se encarecen y dificultan las ventas que, de consumarse, los ayudarían a superar sus escollos fiscales. Marco Wagner, analista del Commerzbank, sostiene que lo más importante para los países más endeudados de la Unión Europea (UE) no son los tipos de cambio.

“Desde nuestra perspectiva, lo que los países con crisis más pronunciadas deben hacer es devaluar hacia adentro. Eso quiere decir, concretamente, implementar reformas estructurales”, explica Wagner a Deutsche Welle. A largo plazo, puede que la insistencia de Europa en sanear las finanzas maltrechas a través de programas de austeridad demuestre haber sido la mejor decisión, de cara a opciones como la manipulación estatal del tipo de cambio, que bien puede acabar en un desastre.

Achim Wambach, de la Universidad de Colonia.

Wagner da por sentado que el punto crítico se alcanzará en el curso de esta década. Estados Unidos deja claro que la estrategia de manipular el tipo de cambio no trae muchas ventajas: la recuperación económica de ese país avanza muy lentamente y los índices de desempleo –8 por ciento– se han mantenido altos. Achim Wambach, de la Universidad de Colonia, insta a que se llegue a una coordinación internacional: “De no hacerlo, tendremos siempre soluciones parciales y eso conducirá a que iniciemos una competencia que nadie puede ganar solo”, dice el experto.

Al contrario, de una confrontación como la que describe Wambach podrían salir muchos perdedores. Por un lado, porque una política monetaria expansiva y longeva prepara el terreno para la próxima crisis financiera. Por otra parte, cada vez más países reaccionan implementando medidas proteccionistas. Brasil ya ha puesto en vigor subvenciones tributarias para sus empresas y altos aranceles aduaneros para algunos productos de importación. Corea del Sur ha anunciado que pondrá en práctica medidas similares. Si la crisis financiera es seguida por una “guerra de divisas”, ésta puede ser seguida por una “guerra comercial”.

Autores: Zhang Danhong / Evan Romero-Castillo

Editora: Emilia Rojas Sasse

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