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América Latina

La quinoa y la seguridad alimentaria: grandes ventajas y un riesgo

La cercanía del 2015 y su meta de erradicar el hambre otorgan a la quinoa un papel importante en la agenda internacional. Los proyectos para incrementar su producción, si bien son esperanzadores, conllevan cierto riesgo.

La quinoa y los esfuerzos internacionales por lograr el objetivo de erradicar el hambre hasta el 2015 van más de la mano que nunca. El 2013 como “año internacional de la quinoa” de la FAO, y la discusión actual de la agenda post 2015 hacen que el “oro de los Andes” esté en la agenda. En la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la quinua o quinoa podría ser una pieza clave. En ello se encuentran trabajando tanto los paises originarios de este grano conservado en las tradiciones indígenas de los Andes como las Naciones Unidas. Y también la Unión Europea.

Ocho millones de euros de los fondos de cooperación de la UE se encuentran prometidos para asistir a pequeños productores andinos. Otros trece millones se destinarán a apoyar mecanismos de exportación del “grano de oro” hacia Europa.

La variabilidad genética de la quinoa, su adaptabilidad –puede crecer desde el nivel del mar hasta el altiplano-, su bajo costo de producción y su diversidad de formas de utilización –en camino se encuentran los más variados proyectos para su industrialización- hacen que esté en expansión, que su demanda vaya al alza y que se produzca tanto en los países originarios como en Estados Unidos, en Kenya, la India y Europa.

Un movimiento internacional

Por lo pronto, en los países cuna del “trigo de los Incas” el diminuto grano también pasa por un proceso de revalorización. Simposios internacionales, proyectos de cooperación, la creación del Centro Internacional de la Quinoa, organización conjunta de canales de exportación: diversos proyectos se encuentran sobre la mesa. Y un Comité Internacional –con Bolivia, Perú, Ecuador, Chile y Argentina como motores- se encargan de mover la agenda, aunque entre ellos haya grandes diferencias de producción: de los dos primeros sale cerca del 80% de la exportación mundial del grano. En el caso argentino, la producción es marginal y se limita a producción a escala familiar.

“Estamos trabajando en las ideas y coordinando con los diferentes niveles de productores, también con los gobiernos, para que sea un trabajo mancomunado de todos los países productores. Pensamos que hasta fines de año vamos a poder tener resultados concretos y podremos anunciar las acciones que se van a hacer conjuntamente. Dentro de la discusión están el tema semilla, el tema de producción y el de comercialización que se están discutiendo de manera paralela”, informó a DW el viceministro boliviano de Desarrollo Rural Víctor Hugo Vázquez, durante su reciente visita a Bruselas. En ésta, entre otras, se trataba de iniciar ante la Comisión Europea el trámite del reconomiento de denominación de origen para la “Quinoa Real”. Esto incrementaría las posibilidades del grano para entrar en los supermercados internacionales.

Víctor Hugo Vázquez, viceministro boliviano de Desarrollo Rural, Bruselas, 18.09.2013.

Víctor Hugo Vázquez, viceministro boliviano de Desarrollo Rural, Bruselas, 18.09.2013.

En todo caso, el aumento del rendimiento de la producción de quinoa por hectárea está entre los planes de esta campaña que, al parecer, también ha aportado a incrementar la demanda. “Se trata de incorporar mecanismos de sostenibilidad”, agrega el ministro boliviano, explicando que la producción del grano se puede realizar en tres ciclos de cultivos rotativos combinados con la cría de ganado. “No sólo las semillas sino la manera de cultivarla ses algo que la quinoa puede ofrecer al mundo”, concluye el ministro.

El riesgo de su masificación

Así las cosas, se destacan las propiedades de la quinoa y sus enormes posiblidades para su aporte a la seguridad alimentaria global. Con todo, hay un peligro en el enfoque.

“Importante es el empoderamiento del pequeño productor”, explica a DW Sergi Corbalán, director ejecutivo de Fair Trade en Bruselas. “El punto está en no sólo garantizar el acceso de las empresas europeas a estos productos, sino en empoderar a los pequeños productores para que vendan a nivel local, regional o internacional, pero sin vincularlo necesariamente al mercado. De lo contrario, nos podríamos estar enfrentando a otro caso como el del aceite de palma”.

Efectivamente, “el caso de la quinoa es ejemplar”, subraya Corbalán, que insta a fijarse en su calidad y su producción sostenible y no sólo en el volumen. Y con vistas a la reunión de Nueva York, el representante del comercio justo concluye: “Con el caso de la quinoa podríamos demostrar a nivel de la FAO, de los derechos humanos, de la estrategia de desarrollo de la UE, qué lecciones hemos aprendido”. En todo caso, el próximo año también ofrecerá un espacio internacional para demostrarlo, pues el 2014 estará dedicado a la la agricultura familiar.

DW.DE