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Política

La guerra por el agua

Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, que subraya la trascendencia de un recurso natural con valor económico, social y hasta político.

La liberalización del abastecimiento de agua en países en desarrollo es controvertida.

En discusión se encuentra la liberalización del abastecimiento de agua potable en países en desarrollo, lo que levanta protestas. La ONU ha declarado una década de acción hasta el 2015, con la que se propone reducir a la mitad el porcentaje de la población mundial que carece de acceso al agua potable y a los servicios sanitarios básicos.

Mientras que en países industrializados el preciado líquido es abastecido en abundancia y ha dejado de ser vía de transmisión de enfermedades, en países en desarrollo sigue siendo un recurso escaso, obligando a la población a recurrir a fuentes insalubres. Estadísticas de la ONU indican que alrededor de un millón de personas carecen de un derecho tan elemental como el acceso al agua potable.

América Latina, con abundante agua

El agua, fundamental para la agricultura.

Se dice a menudo que las futuras guerras no serán ya por petróleo sino por agua. Expertos afirman, sin embargo, que la tierra tiene suficiente líquido. Lo que se necesitan son nuevas tecnologías para preservar las reservas de agua dulce y para depurar y tratar las aguas residuales. La pregunta, por lo menos en el caso de países en desarrollo, es: ¿con qué recursos?

América Latina de por sí ha sido un continente bendecido con agua en abundancia. Tan sólo Brasil cuenta con más de una quinta parte de las reservas mundiales de agua dulce. Organizaciones no gubernamentales señalan sin embargo, que las políticas neoliberales implementadas durante los últimos 20 años han tenido un efecto negativo. Unos 130 millones de personas, una cuarta parte de la población del subcontinente, no tiene acceso al agua potable.

Central de RWE, en Essen, Alemania.

Privatización en Europa

Tanto los países industrializados como el Banco Mundial propagan la privatización del tratamiento de aguas residuales domésticas e industriales como la fórmula para salir de la crisis. Activistas sostienen que en realidad los grandes consorcios están únicamente interesados en el acceso a las reservas de agua dulce existentes.

Las empresas multinacionales tienen el respaldo del Banco Mundial, pues dicho organismo condiciona su ayuda a la disposición de los gobiernos nacionales a privatizar estos servicios. En numerosas ciudades europeas son las grandes trasnacionales como Vivendi, Suez y RWE quienes han asumido desde hace mucho esta tarea. No así en las grandes megalópolis latinoamericanas, como la Ciudad de México o Buenos Aires.

¿Corrupción en Latinoamérica?

Agua potable, un privilegio de pocos.

La construcción de redes de abastecimiento de agua potable han avanzado más lento de lo previsto, lo que no ha impedido un aumento de tarifas del preciado líquido. Para los pobres este bien básico es inalcanzable. Uno de los principales argumentos para defender y poner en marcha la privatización ha sido la extendida corrupción, sin embargo no porque este servicio se encuentre en manos de empresarios se ha reducido el problema.

La presión popular es fuerte. Tras meses de protestas, el gobierno boliviano tuvo que rescindir dos veces los contratos con grandes empresas abastecedoras de agua: En el 2000 en Cochabamba y a principios de año en El Alto y en La Paz. En octubre pasado más del 64% de la población uruguaya votó a favor de una enmienda a la Constitución que declara el acceso al agua potable como uno de los derechos humanos universales. En el futuro el tratamiento de aguas servidas y la distribución de agua potable es un asunto exclusivo de empresas estatales.

Silueta de Bogotá.

El ejemplo colombiano

La ciudad de Bogotá ofrece un ejemplo de que las empresas públicas pueden funcionar bien. Los pobres pagan menos por el líquido vital, mientras que se ha sensibilizado a la población sobre la importancia de cuidar el agua a través de campañas publicitarias, lo que ha reducido exitosamente su consumo per cápita. La ciudad se ha propuesto la ambiciosa meta de que todos sus habitantes tengan acceso al agua potable hasta el 2010. El Foro Social Mundial realizado en la ciudad brasileña de Porto Alegre exhortó a Naciones Unidas a declarar el agua uno de los derechos humanos y a que no se deje en manos de las multinacionales un servicio básico y estratégico para la vida.

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