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El Mundo

Irán, "entre la espada y la pared"

Irán manifestó su voluntad de negociar nuevamente acerca de su programa nuclear. Expertos esperan que se lleven a cabo conversaciones directas con EE. UU., ya que, de lo contrario, se podría producir una nueva guerra.


La alternativa a las soluciones diplomáticas en el conflicto por el programa nuclear iraní podría ser la guerra, y nadie quiere que eso suceda, dijo Michael Brzoska, director del Instituto de Investigación para la Paz de Hamburgo, a DW. “En realidad, Irán siempre dijo que estaba dispuesto a negociar”, añadió. Y esa voluntad se puso de relieve el domingo, 3 de febrero, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Allí, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Ail Akbar Salehi, reaccionó a una oferta de diálogo del vicepresidente estadounidense, Joe Biden.

El ministro de Exteriores de Irán, Ali Akbar Salehi, durante la Conferencia sobre Seguridad de Múnich.

El ministro de Exteriores de Irán, Ali Akbar Salehi, durante la Conferencia sobre Seguridad de Múnich.

El martes, el jefe iraní de las negociaciones por el programa nuclear, Said Yalili, confirmó que su país participará en un encuentro a fines de febrero en Kazajstán para volver a negociar al respecto. Teherán insiste en su derecho a usar uranio enriquecido para fines civiles, mientras la comunidad internacional teme que el objetivo de Irán sea, en realidad, producir armas nucleares, y que incluso esté desarrollando un proyecto atómico secreto. Las conversaciones se vienen postergando desde hace varios años, luego se amenaza a Irán con sanciones si no accediese a un diálogo, y más tarde se vuelve a intentar un acercamiento. Pero, ¿cuáles son los resultados de esos intentos?


Irán, ¿cerca de la bomba atómica?

Occidente exige una apertura, ya que el tiempo se acaba, y cuanto más se postergan las negociaciones, más posible es que Irán confronte al mundo con hechos reales. “La preocupación de Israel de que Irán esté cerca de producir una bomba atómica deben ser tomadas en serio”, advierte Brzoska. Si bien no cree que Irán se proponga verdaderamente producir armas nucleares, dice que, si la cúpula iraní se decidiera a hacerlo, “lo lograría en menos de dos o tres meses”.

Por eso, los países occidentales intentan aumentar la presión sobre Irán a través de sanciones para que vuelva la mesa de negociaciones, y esas sanciones fueron claramente endurecidas a fines de 2012. Por consiguiente, el desarrollo económico del país empeoró. Irán vende cada vez menos petróleo, y probablemente a precios más bajos. “Los ingresos del país disminuyeron, y el comercio se ve muy afectado”, dice Brzoska.

Central atómica iraní de Buschehr.

Central atómica iraní de Buschehr.



Relajar las sanciones es condición clave

Un relajamiento de las sanciones es, por tanto, una de las condiciones principales para que se produzca un diálogo con Irán, subrayó el ministro iraní de Exteriores, Salehi, en Múnich. Hasta ahora, la contraparte –es decir, los cinco países con poder de veto de la ONU y Alemania- se negaron a disminuirlas, y todavía no queda claro si ahora están de acuerdo con un diálogo. Occidente, eso sí, se muestra más a favor de aceptar la producción de uranio enriquecido para reactores de agua ligera bajo vigilancia internacional, algo que Israel rechaza vehementemente. Después de todo, el uranio de bajo porcentaje puede ser fácilmente enriquecido y utilizado para construir armas nucleares.

“Si irán posee armas nucleares, ya no hay retorno”, dice, por su parte, Yossi Mekelberg, del think-tank británico Chatham House. Por eso es que Israel aboga por sanciones más duras. “El Gobierno israelí está convencida de que las negociaciones son una mera táctica iraní, y no un intento de llegar a un compromiso”, dice el politólogo. Y subraya que Israel no cree que se pueda hallar una solución política al controvertido asunto. “La cúpula israelí quiere que el mundo sepa que si no se aumenta la presión sobre Irán, Israel también podría llevar a cabo un ataque militar”.


¿Jugada individual de Israel?

“Un ataque israelí a centrales nucleares iraníes sería un gran error”, dice Pierre Goldschmidt, del instituto Carnegie Endowment for International Peace. “Una agresión de ese tipo proveería a los iraníes de valederas razones como para retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear – si lo desean- y de elaborar un nuevo programa de armas nucleares, si es en su interés”, agrega el experto, que fue vicedirector de la Agencia Internacional de Energía Atómica hasta 2005, uno de los organismos encargados de controlar el programa nuclear iraní. Goldschmidt aboga por una “amnistía temporal” para Irán, una fase en la que ese país pueda dar a conocer los detalles de su programa nuclear secreto sin temer castigos. “Eso crearía una base de confianza que se hace muy necesaria”, dice.

Sin embargo, no espera grandes progresos antes de las elecciones presidenciales en Irán, en junio de este año. Aunque, por otro lado, tampoco es muy probable que la línea iraní cambie con un nuevo presidente, opina por su parte Götz Neuneck, del Instituto de Investigación para la Paz, de Hamburgo. En la élite política casi no hay disenso acerca del programa atómico, y también la oposición lo apoya. “Es decir que el nuevo presidente tampoco tendrá una posición demasiado distinta al respecto”, asegura.

Michael Brzoska piensa que se debe hallar una solución en 2013.

Michael Brzoska piensa que se debe hallar una solución en 2013.

También es posible que las voces más moderadas dentro de la política iraní se debiliten en los meses por venir. “Irán tiene la sensación de estar entre la espada y la pared”, dice Brzoska refiriéndose a la guerra en Siria. El régimen de Assad es, junto con Hizbolá, en El Líbano, el aliado más importante de los iraníes, que se sienten rodeados de países enemigos, ya sea de Israel, o de las tropas estadounidenses en Afganistán o en Arabia Saudí. Si cayera su más fiel aliado, las conversaciones podrían teñirse de miedo y paranoia. Además, el tiempo apremia, y algunos expertos, como Neuneck, esperan que se produzcan conversaciones directas entre Irán y EE. UU. “Ambas partes están condenadas a mantener un diálogo”, dice, ya que, de lo contrario, una nueva guerra podría amenazar a la región.

Autora: Naomi Conrad/ Cristina Papaleo
Editor: Pablo Kummetz

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