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Así es Alemania

Escuela pública enfrenta dura competencia de escuelas privadas

Debido a múltiples factores, en Alemania cada vez más padres optan por matricular a sus hijos en escuelas privadas.

Alumnos en una escuela pública alemana.

En los últimos años, Alemania ha visto crecer de forma lenta, pero sostenida, la oferta de escuelas privadas. Según cifras oficiales, aproximadamente el 8 por ciento de los escolares alemanes acuden a una escuela de pago. Esto ha causado sorpresa en un país donde la educación pública de calidad es uno de los logros del Estado de bienestar alemán de los últimos 50 años.

Sin embargo, entre las causas de que cada vez menos alumnos estudien en escuelas públicas está la insatisfacción de los padres. En las escuelas privadas existen mejores y mayores posibilidades para la educación de sus hijos (inglés desde el Kindergarten), o la posibilidad de desarrollar talentos artísticos o deportivos desde una edad más temprana.

En Alemania, la aplicación de conceptos novedosos en la educación escolar no es algo nuevo. Desde hace más de 100 años se aplican diversas técnicas pedagógicas en las escuelas. Los métodos pedagógicos Montessori o Waldorf para mejorar la educación de los niños han servido para delinear los lineamientos de la educación. Sin embargo, en los últimos años, también han aumentado las propuestas educativas de escuelas religiosas (de pago) o grupos internacionales dedicados a la educación.

Estas escuelas privadas se caracterizan por ofrecer una educación prácticamente individualizada (máximo 10 o 12 niños por clase), no hay horarios fijos, y por el contrario, hay una gran variedad de opciones para que sean los propios alumnos los que decidan los cursos que les interesen aprender. El éxito de estos programas es que la mayoría de los alumnos al terminar la educación básica (primaria) optan por seguir sus estudios en el Gimnasio (secundaria pre-universitaria).

Los internados ofrecen además la posibilidad de que los alumnos convivan durante toda la semana.

Precios para todos los bolsillos

Los precios, dependiendo del colegio y el tipo de educación que se desea para los hijos puede variar, y mucho. De los 50 euros mensuales que puede costar una escuela regentada por la iglesia (católica o luterana) hasta los 1000 euros que puede costar una escuela internacional. Aunque es posible gestionar ante la propia escuela o el Estado una beca o ayuda en caso de que dos o más hermanos estudien en el colegio. Incluso es posible conseguir una beca completa basada en motivos sociales y económicos.

En otra categoría entran los internados. Estas escuelas privadas ofrecen además la posibilidad de que los alumnos convivan juntos después de las clases. Estrictos horarios para estudiar, practicar deporte o relajarse, se combinan con las horas de clase.

Sin embargo, esta opción tampoco está al alcance de todos. Un alumno interno debe pagar, dependiendo de la escuela y de si comparte la habitación o no, un promedio de 18 mil euros anuales, a los que hay que agregar unos 200 euros mensuales por concepto de alojamiento y manutención.

La opción a elegir es responsabilidad de los padres.

¿Escuela pública o privada?

Tradicionalmente, las escuelas privadas eran para chicos y chicas de “buena familia”, hijos de las élites que buscaban una educación que mantuviera ese estatus. Sin embargo, dado que la propia Constitución Alemana declara en uno de sus artículos la libertad y el derecho para crear instituciones educativas que puedan ser una alternativa al modelo público de educación, en los últimos años la oferta ha aumentado significativamente.

El éxito que tienen las escuelas privadas se debe básicamente a que la oferta estatal ha ido disminuyendo su calidad. Cursos con muchos alumnos, profesores desmotivados, alumnos conflictivos que muchas veces impiden el normal desarrollo de las actividades, o alumnos extranjeros con insuficientes conocimientos del idioma o de las materias, son las causas por las que cada vez más padres eligen una escuela particular para sus hijos.

A pesar de este panorama, la educación pública alemana no es, del todo mala. Lo demuestra el hecho de que sólo el 5 por ciento de las escuelas son privadas. Una cantidad muy baja si se compara con el 76% de los Países Bajos o España, dónde más de un tercio de los alumnos paga por su educación.

La norma no escrita de las escuelas privadas indica que los alumnos sean más aplicados, mantengan normas de conducta tanto dentro como fuera del plantel, es decir, mantener una conducta correcta en todo momento, todo ello con la finalidad de que el alumno, al concluir su educación pueda acceder a estudios superiores sin problemas, y destacar en el ámbito profesional.

Por su parte, la escuela pública fomenta valores como la tolerancia, el respeto a la diversidad y la multiculturalidad, con la posibilidad de compartir clases con compañeros llegados de todos los rincones del mundo.

Finalmente, serán los padres los que tras evaluar todas las opciones disponibles tendrán la responsabilidad de elegir para sus hijos el modelo educativo que mejor refleje sus creencias religiosas, ideas, valores y también sus posibilidades económicas.

Autor: Gustavo Mendoza

Editor: Jose Ospina-Valencia