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Tortura impune

18 de abril de 2009

La decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de no llevar a juicio a los agentes de la CIA que torturaron, provoca críticas de fondo en los editoriales de la prensa europea.

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Defensores de DD.HH. hacen una demostración de 'waterboarding' en Washington, en noviembre de 2007.Imagen: picture-alliance/ dpa

Der Standard, de Viena: “Es probable que quienes se sentían desde un comienzo escépticos con respecto a Obama vean confirmados sus reparos. (...) Obama no tiene intención alguna de perseguir judicialmente a los torturadores de la CIA. Por el contrario: ellos pueden confiar en el amparo del gobierno. Y esto incluso antes de que se haya investigado cabalmente todo el episodio. El presidente argumenta que es ‘tiempo de reflexión y no de represalias’. Pero equivoca el tema. No se trata de venganza sino de dilucidar si se violó la prohibición de torturar y, con ello, el derecho nacional e internacional”.

Falló el control

Tagesspiegel, de Berlín: “El presidente estadounidense, Barack Obama, dice ahora que nada se ganaría con llevar a los tribunales a los agentes de la CIA que practicaron esos métodos. Pero pasa por alto que Estados Unidos sí tendría mucho que ganar: la confianza en que se puede confiar en su sistema de derecho, incluso en tiempos difíciles. Tras la II Guerra Mundial, los propios estadounidenses acusaron a soldados japoneses por haber aplicado el ‘waterboarding’ durante interrogatorios de soldados norteamericanos. 60 años más tarde, funcionarios del Ministerio de Justicia intentaron burlar el derecho estadounidense. Precisamente ellos deberían haber sido la conciencia jurídica del gobierno. Este caso demuestra que el sistema de control recíproco de los poderes del estado -tan típicamente estadounidense- no funcionó.”

Decisión precipitada

Tagesanzeiger, de Ginebra: “La decisión de Obama de impartir la absolución a los agentes de la CIA que torturaron fue precipitada. Supuestamente los funcionarios habrían actuado de acuerdo con las directrices del Ministerio de Justicia ahora salidas a la luz pública. Pero, ¿a dónde llegaríamos si cada torturador, ya sea en Estados Unidos, en China o en Zimbabue, utilizara un documento de su correspondiente Ministerio de Justicia para lavarse las manos? En tal caso, no se podría juzgar a nadie que violara los derechos humanos en nombre de su Gobierno”.

Atentado contra la dignidad

The Times, de Londres: “El presidente Obama (...) tienen razón cuando habla de un ‘oscuro y doloroso capítulo’ de la historia estadounidense. Y también tiene razón al señalar que con ello de socava la autoridad moral del país. La tortura siempre atenta contra la dignidad, tanto del torturador como de la víctima. Cualquier país que permita tales atrocidades se aproxima a la barbarie que dice combatir. Los interrogatorios deben ser duros para conseguir efecto. Un terrorista que ha planeado o cometido un atentado, puede esperar un trato duro. Pero eso es algo muy distinto que el ‘waterboarding’, donde se simula la muerte’.

ER/dpa/afp

Editor: José Ospina