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UE limita experimentos con animales

8 de septiembre de 2010

Algunos eurodiputados describen como equilibrada la norma para reducir los experimentos con animales, otros la critican: anticipan que no cumplirá su cometido y abrirá la puerta al empleo de células madre embrionarias.

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La UE espera ver aplicado el principio de “reducir, refinar, sustituir” en el ámbito científico.Imagen: dpa

En el futuro cercano tendrán lugar menos experimentos con animales en la Unión Europea (UE); para asegurarse de ello, el Parlamento Europeo le dio carácter oficial y vinculante a sus directrices para la protección de animales de laboratorio este miércoles (8.9.2010). El comisario para los asuntos de Salud y Políticas de Consumo de la UE, John Dalli, elogió el principio de “reducir, refinar, sustituir” que se aspira a ver aplicado en el ámbito científico del Viejo Continente (la máxima alude a la necesidad de hallar alternativas para los procesos de investigación con animales que causen dolor físico, daños psíquicos o la muerte). Pero tanto las organizaciones que defienden los derechos de los animales como las que luchan contra el uso de células madre embrionarias en el laboratorio se mostraron decepcionadas por la vaguedad del anuncio.

“Los animales deben ser protegidos, pero…”

Son sobre todo los últimos –los eurodiputados democristianos y la Comisión Episcopal de la Comunidad Europea (COMECE)– quienes han elevado el grito al cielo; ellos temen que los experimentos con animales sean sustituidos por experimentos con células madre embrionarias. Después de todo, comentaba un vocero de la COMECE, cinco de los 21 métodos de laboratorio alternativos emplean células embrionarias. “Los animales deben ser protegidos, pero no en detrimento de la vida humana”, dijo otra vocera de la COMECE, preocupada por las secuelas de esta normativa que tardó dos años en ser formulada por el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeos.

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“Los animales deben ser protegidos, pero no más que la vida humana”, dijo una vocera de la COMECE.Imagen: picture-alliance/ dpa

La norma en cuestión no obliga a prescindir de los experimentos con primates, de ahí que, en Alemania, pocas cosas vayan a cambiar a corto plazo. Y sin embargo, hasta entre los críticos de las nuevas directrices del Parlamento Europeo se admite que éstas representan un notable progreso en comparación con la vieja legislación, vigente desde 1986: el empleo de primates en el marco de la investigación científica fundamental o básica –aquella que se desarrolla para ampliar el conocimiento de la naturaleza, pero sin objetivos prácticos inmediatos– y los permisos respectivos serán controlados con mayor rigor; el empleo de primates homínidos –bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes– estará prohibido salvo en muy pocos casos; y una “regulación excepcional de vigencia limitada” se activará en el caso de que surjan enfermedades que amenacen la vida humana.

¿El nivel más alto en materia de protección de animales?

“Europa alcanza ahora el nivel más alto en materia de protección de animales”, dijo Dalli, sabiendo de antemano que los ecologistas relativizarían sus afirmaciones. Los Verdes de toda Europa intentaron en vano devolver el proyecto de ley a la comisión redactora describiéndolo como un texto inocuo, “tan blando como la mantequilla”, incapaz de reducir en lo más mínimo el número de experimentos con animales. Los países comunitarios que ya cuentan con legislaciones severas de cara al maltrato de los animales podrán conservarlas, pero el europarlamentario alemán Martin Häusling criticó el hecho de que “a los Estados miembros de la UE no se les permita decretar leyes nacionales más estrictas” en esta materia.

Elisabeth Jeggle, representante de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) en el Parlamento Europeo, insistió en que la nueva norma establece “un buen balance entre la protección de los animales de laboratorio y la protección de Europa como centro de investigación”. Esa es una opinión que los integrantes de la Federación Alemana para la Protección de los Animales no comparten; ellos se han quejado por el empleo “casi desenfrenado” de primates, la falta de presión para que se descubran métodos de investigación alternativos y la laxitud de los procesos de aprobación de los experimentos. La normativa deberá entrar en vigor en los países comunitarios en el curso de los próximos dos años.

Autor: Evan Romero-Castillo / epd / KNA / dpa
Editora: Emilia Rojas Sasse