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Irán sigue provocando

Emilia Rojas Sasse28 de octubre de 2005

En Europa se multiplican las manifestaciones de repudio a las consignas antiisraelíes que reafirmó el presidente de Irán, mientras los sectores industriales temen la imposición de sanciones contra Teherán.

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Manifestación contra Israel en Teherán incrementa la tensión.Imagen: AP

Pese a que el coro de protestas contra su incendiaria arenga antiisraelí se ha extendido prácticamente alrededor del mundo entero, el presidente iraní corroboró este viernes su postura, calificando de "adecuadas" las declaraciones que hizo llamando a "borrar a Israel del mapa". ¿Qué pretende realmente Mahmud Ahmadineyad elevando de este modo la tensión? Los analistas internacionales cavilan. Una posible interpretación consistiría en que el presidente, que proviene de las filas de los guardianes de la revolución islámica, intenta reforzar su poder frente a sus rivales internos. Para ello podría resultarle útil enardecer al pueblo con la vieja consigna de la lucha contra Israel, especialmente en este último viernes del mes de ayuno musulmán en que se celebra, desde los tiempos de Jomeini, el "Día de Jerusalén" o Al Quds. Sin embargo, las imágenes de multitudes gritando consignas antiisraelíes no deben ocultar los tonos más moderados que también se escucharon en esta oportunidad en Teherán, por ejemplo de boca del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani, quien aseguró que los iraníes respetan a los judíos y el judaísmo.

Iran, Teheran, anti-israelische Demonstration
Niños iraníes apuntan sus armas de juguete contra la bandera israelí.Imagen: AP

La vía europea en problemas

Pero el guante que lanzó Ahmadineyad ya ha sido recogido en el exterior y también en Europa cunden las manifestaciones de apoyo a Israel. No es probable que los europeos respalden la idea israelí de pedir la expulsión de Irán de la ONU, pero sí se apoya la iniciativa de pedir una reunión del Consejo de Seguridad. Por otra parte, en esta constelación, las negociaciones de Londres, París y Berlín con Teherán sobre su programa nuclear no tienen visos de poder prosperar. Más aún: las advertencias que formuló en París el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Silvan Shalom, en cuanto a que los iraníes podrían tener dentro de seis meses la tecnología necesaria para construir armas atómicas, han de haber tenido una resonancia especial.

Iran Präsident Mahmud Ahmadinedschad fordert Zerstörung Israels
Ahmadineyad sigue cosechando repudio internacional.Imagen: AP

Para Europa, que desde hace años viene preconizando el diálogo crítico con Teherán, las cosas se vuelven cada vez más difíciles. A Estados Unidos, en cambio, la retórica febril de Ahmadineyad le viene como anillo al dedo para promover el aislamiento de Teherán. En este contexto, se perfila con más nitidez la posibilidad de que se impongan sanciones internacionales contra Irán, lo cual no alegra precisamente a las empresas occidentales que tienen intereses en ese país.

Coletazos en Alemania

En el caso de Alemania, el impacto sería doloroso. "Un embargo económico despojaría a empresas alemanas de su principal mercado en el Medio Oriente", señaló el experto en esa región de la Asociación de Comercio Exterior, Jochen Clausnitzer. De hecho, las relaciones comerciales germano-iraníes han ido viento en popa en los últimos años. En el 2004, Alemania exportó productos a ese país por más de 3.500 millones de euros, cifra que duplica la del año 2000. Entre las grandes empresas alemanas que operan en Irán se cuentan el fabricante de vehículos Mann y el consorcio tecnológico Siemens.

Mientras el sector empresarial lamenta las posibles pérdidas, en el ámbito político germano hay coincidencia plena en que Ahmadineyad se excedió en forma inaceptable. Figuras de todos los partidos han manifestado su rechazo a las declaraciones del presidente iraní en forma categórica, lo cual resulta lógico teniendo en cuenta el carácter especial de las relaciones de Alemania con Israel. Especialmente delicada resultará también la jornada del sábado en Berlín, donde los partidarios del régimen de Teherán realizarán su propia manifestación de Al Quds. Desde ya, las autoridades han prohibido exhibir allí cualquier lienzo en apoyo a las amenazas contra Israel.