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¿Generan hambre los biocombustibles?

Mirjam Gehrke / JOV21 de agosto de 2012

El ministro alemán de Cooperación para el Desarrollo pide parar la venta de biocarburantes. Científicos y varias organizaciones no gubernamentales apoyan la idea, justo en tiempos de sequía y hambrunas.

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Biocombustible alemán E10.
Biocombustible alemán E10.Imagen: picture-alliance/dpa

"En caso de pérdida de las cosechas de maíz o trigo, el uso del biocarburante E10 conlleva a un incremento exorbitante de los precios de los alimentos”, dijo recientemente el ministro de de Cooperación para el Desarrollo Dirk Niebel, en Berlín. Desde 2011, en Alemania se vende un tipo de gasolina con 10% de aditivo vegetal, de ahí el nombre E10. La intención de Berlín, como la de Bruselas, es la de reducir las emisiones de CO2.

Dirk Niebel, ministro alemán de Ayuda al Desarrollo, en la sede de Deutsche Welle, en Bonn.
Dirk Niebel, ministro alemán de Ayuda al Desarrollo, en la sede de Deutsche Welle, en Bonn.Imagen: DW

Niebel no quiere que se sigan utilizando alimentos para la producción de energía y pide una mejor utilización de los residuos agrícolas. Según Roman Herre, de la ONG de derechos humanos FIAN, “hay una relación directa entre la producción agraria de combustibles y el hambre”. Por ello, FIAN exige acabar con las subvenciones estatales para el sector de biocombustibles.

Maíz latinoamericano para autos europeos

La Unión Europea importó en 2010 casi 780 millones de litros de etanol y 2,2 mil millones de litros de biodiesel. Brasil es el principal abastecedor de biocombustibles de Europa, seguido de Estados Unidos, Egipto, Bolivia, Cambodia, Sudán y Guatemala.

En los campos donde crece el trigo y el maíz para producir combustibles, no pueden crecer los alimentos que los países más pobres necesitan para su nutrición. Así que si los precios de estos productos agrarios suben, los más golpeados serán justamente los más pobres.

Hambre antes y ahora

Cultivo de trigo.
Cultivo de trigo.

Alexander Knebel, vocero de la Agencia para Energías Renovables, contradice empero, dicha tesis: “Lamentablemente, el hambre existe en el mundo desde hace décadas”, replica Knebel, vocero de esta asociación que reúne a más de 100 empresas del sector bioenergético, apoyada por el ministerio alemán del Medio Ambiente. “El hambre”, según Knebel, es un “problema de distribución” y pone como ejemplo al Brasil.

“En el Brasil el número de personas que sufren hambre ha caído significativamente, al mismo tiempo que este país ha elevado la producción de etanol”, recalca Knebel a Deutsche Welle.

Aunque, en efecto, el programa “Cero hambre”, ejecutado desde los tiempos del presidente Lula ha sacado a 24 millones de personas de la pobreza, “un Estado no puede eliminar el hambre a base de subvenciones sociales”, responde Herre.

El debate sigue abierto.

Autora: Mirjam Gehrke / JOV

Editor: Pablo Kummetz