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¿Cómo aumentar las donaciones de órganos y salvar más vidas?

4 de junio de 2010

Entre 50 y 100 personas necesitarían ahora mismo un trasplante de órganos en Europa. En Alemania hay 12.000 en lista de espera. DW-WORLD habló con expertos con motivo del Día de la Donación de Órganos.

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El 5 de junio, en Alemania, es el Día de la Donación de ÓrganosImagen: Deutsche Stiftung für Organtransplantation

Con una mejor regulación y organización de las donaciones, tanto en vida como después de la muerte cerebral, se podrían salvar, en promedio, unas 20.000 vidas más al año, informa la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) de España, el país que con sus 34,4 donantes por millón de personas duplica la media de la Unión Europea (18, 1) e, internacionalmente, lidera este ramo. Con motivo de que el 5 de junio está dedicado, en Alemania, a este tema, DW-WORLD conversó con dos especialistas.

Escasez de donantes

“La grave escasez de donantes de órganos sigue siendo el principal problema de los Estados miembros de la UE”, dice un informe de la Comisión Europea. Riñones, hígados, corazones, pulmones y páncreas se requieren con urgencia, también tejidos y médula. Apenas un 46 por ciento de las necesidades de la población se cubre en este momento; cada día unas 12 personas mueren a la espera de un trasplante. En esta era de alta tecnología, un trasplante exitoso es casi rutina. Lo que falta es donantes.

Con o sin consentimiento

“Cuando se pregunta cómo incrementar el número de donaciones se piensa enseguida en campañas para convencer a la población”, dice a DW-WORLD Beatriz Domínguez Gil, especialista de la ONT. Sin embargo, “la población está bastante convencida, se entiende como una forma de amor al prójimo y ese sentimiento está muy arraigado en todas las poblaciones”, dice la especialista que trabaja en España, país que opera con la legislación del consentimiento presunto: toda persona es donante mientras no haya un expresa oposición.

Alemania –con un volumen de donaciones que no supera la media europea- opera con la ley del consentimiento expreso: para ser donante una persona tiene que haber expresado en vida su voluntad de donar órganos después de su muerte.

¿Radica allí la diferencia de donaciones? “Eso es una tontería”, dice a DW-WORLD Günter Kirste, presidente de DSO, la fundación alemana para la donación y el trasplante de órganos. “La disposición a donar órganos es, según encuestas, en Alemania de 76 por ciento; parecido al índice español. Lo decisivo es –y lo dicen los españoles también- que los requisitos organizativos previos a la donación están ya a la disposición en cualquier hospital español”.

Lo mismo asevera Domínguez Gil. “La ley del consentimiento presunto está vigente desde el año 1979 y no es hasta diez años después, con la creación de la ONT, cuando la donación empieza a aumentar. Además en la práctica no aplicamos estrictamente la ley: cuando una persona fallece siempre hacemos una entrevista con los familiares. Incluso cuando nos encontramos con que la persona quería ser donante, si la familia no quiere ir adelante con la donación se respeta el deseo de la familia”, dice la especialista quien no ve en el tipo de legislación el motivo del éxito del sistema español.

Al respecto, en marzo de 2010, el Parlamento Europeo aprobó una nueva directiva que de ser implementada podría crear hasta el año 2015 una regulación común a 500 millones de personas; además un plan de acción aprobado por la Comisión Europea pretende apoyar la proliferación de buenas prácticas en este sentido. “Tanto la directiva como el plan de acción”, informa Domínguez Gil, “recogen elementos del modelo español”.

El modelo español

“En España existe una agencia dependiente del ministerio de Sanidad que supervisa toda la actividad de donación y trasplante; una red de profesionales que trabaja dentro del propio hospital para garantizar que se identifique todas las posibilidades de donación para que todos los posibles donantes se conviertan en donantes reales. En cada hospital con unidad de cuidados intensivos hay un equipo de coordinación, compuesto por médicos especialistas. Y existe la ONT, que actúa como agencia que está continuamente apoyando el desarrollo del proceso de donación. Trabajamos también con los medios de comunicación para llegar al público. Y a los hospitales se les reembolsa por todos los recursos humanos y materiales que emplea en el proceso de la donación”, explica Domínguez Gil.

¿Para qué sirve la directiva?

Así las cosas, ¿la nueva directiva aporta a que aumente el número de donaciones en Alemania, por ejemplo? Kirste responde negativamente: “la directiva habla de calidad y seguridad de la donación de órganos. Los estándares que se establecen en ella son usuales en Alemania desde hace más de diez años. En esa medida la directiva no cambiará mucho en la donación de órganos en la práctica alemana”.

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Depósito especial para el transporte de órganosImagen: Deutsche Stiftung Organtransplantation

Lucha contra el tráfico de órganos

Para otros países, sin embargo, que se estipule la necesidad de instancias como la ONT o la DSO ya representa un gran paso. Kirste, con todo, va más lejos: para que en Alemania aumente el volumen de las donaciones hace falta que la agencia encargada tenga acceso directo a los hospitales. “En Alemania la DSO tiene que esperar a ser llamada de un hospital; en España, está en el hospital y sabe de todos los casos de donación probable”, explica Kirste.

Entonces, ¿qué aporta esta legislación común europea? En la medida en que son algunos los países en donde el tema se encuentra en pañales, una línea común europea es positiva. Además, el intercambio de información y la transparencia aportarán a frenar prácticas criminales. “En Moldavia, en Rumania, en Turquía hay comercio de órganos y tiene que ser detenido”, afirma Kirste.

Por otro lado, afirma Domínguez Gil, “indirectamente sí va a contribuir a frenar prácticas que están absolutamente condenadas en el ámbito del tráfico de órganos o el tráfico de seres humanos con ese objetivo. Aunque no está ocurriendo en la Unión Europea, sí somos conscientes de pacientes de la UE, quienes por tener que enfrentarse a un largo tiempo en lista de espera viajan a países extracomunitarios en los cuales existe este tipo de prácticas por falta de un marco legislativo que los impida o por falta de mecanismos de control apropiados”.

Autora: Mirra Banchón
Editor: José Ospina-Valencia