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¿Cuánta solidaridad necesita el este de Alemania?

2 de octubre de 2012

Desde la reunificación alemana se han invertido muchos recursos en el desarrollo de los Estados federados orientales. Hoy, son cada vez más las comunidades en los “Länder” occidentales que necesitan auxilio financiero.

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Imagen: Fotolia/imageteam

A veintidós años de la reunificación de Alemania (3.10.1990), la brecha entre el grado de desarrollo de los Estados federados occidentales y el de los orientales ha vuelto a crecer. Tras caer en un 2 por ciento, el Producto Interno Bruto de los “Länder” que constituían la desaparecida República Democrática de Alemania (RDA) está 29 puntos por debajo del nivel alcanzado por los Estados federados del oeste. Y el futuro luce poco prometedor: el este se queda sin generación de relevo; los jóvenes abandonan la región por la falta de perspectivas.

Los salarios en el este de Alemania son poco atractivos –son 25 por ciento más bajos que en el oeste– porque también sus índices de producción palidecen en comparación con los occidentales. Se trata de un círculo vicioso difícil de romper. Desde hace años, los contribuyentes de los “Länder” del oeste pagan religiosamente el “soli”, un impuesto especial para contribuir al desarrollo económico de los orientales. Y, entre 1990 y 2010, el Estado invirtió cerca de 1,4 billones de euros netos para impulsar la productividad en esas comarcas.

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Síntomas como los que han aquejado a los “Länder” orientales se registran también en el oeste alemán.Imagen: Fotolia/Martina Berg

Piden redistribuir el auxilio financiero

No todos los esfuerzos por sanear la infraestructura industrial del este alemán han sido en vano, pero buena parte de la población se pronuncia decepcionada sobre los resultados. Aproximadamente dos tercios del auxilio financiero que recibe el oriente de Alemania –bautizado “pacto de solidaridad”– está destinado a las prestaciones sociales. Esa transferencia de recursos económicos decrece año a año y estará vigente hasta 2019. Pero los alemanes del oeste comienzan a perder la paciencia y a exigir que la ayuda se distribuya de otra manera.

Después de todo, síntomas similares a los que han aquejado a los “Länder” orientales se registran desde hace tiempo en muchas regiones del oeste alemán: la desaparición de las industrias y de los puestos de trabajo que ellas ofrecían, altos niveles de desempleo o el éxodo de la fuerza laboral, endeudamiento extremo de las instancias comunales. Especialmente en la región entre los ríos Ruhr y Rin se oye con fuerza el clamor por que se entreguen estímulos económicos a las regiones que más los necesitan, sin importar que estén en el este o el oeste de Alemania.

Por ejemplo, ciudades renanas como Oberhausen y Gelsenkirchen, afectadas por cambios estructurales como el descrito, están poco dispuestas a pedir créditos para poder seguir ayudando a Estados federados del este alemán como Sajonia y Turingia, que ya no necesitan las subvenciones que reciben. Las actuales desventajas del pacto de solidaridad para el este de Alemania prometen convertirse en uno de los tópicos calientes de la campaña electoral de 2013. Está por verse qué aspirante a la jefatura de Gobierno se propone transformarlo en un pacto de solidaridad para todo el país.

Autores: Marcel Fürstenau / Volker Wagener/ Evan Romero-Castillo
Editor: Enrique López