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Benedicto XVI: otro joven utilizado por la dictadura nazi

José Ospina Valencia21 de abril de 2005

Reducir al Papa alemán a su enrolamiento obligatorio a las Juventudes Hitlerianas es una ”injuria”. El Papa alemán fue un “niño soldado” en una dictadura implacable con propios y ajenos.

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Benedicto XVI y un acordeonista bávaroImagen: AP


Sesenta años tras el fin de la Segunda Guerra Mundial algunos medios británicos no han tenido reparo en llamar a Benedicto XVI “El Rottweiler de Dios”. El tabloide Daily Mirror tituló incluso “De joven hitleriano al Vaticano”. Pero los escandinavos no se quedan atrás cuando de desprestigiar al único Papa alemán desde hace 482 años se trata. El periódico sueco Aftonbladet, por ejemplo, no escatima especulaciones para decir que “el nuevo Papa desertó de las filas nazis cuando ya no le gustaron”. Como si fuera poco, la postilla turca Sabah anuncia que “un ex nazi fue elegido Papa”.

Un sabor amargo

Estas, son sin duda, grandes ofensas que dejan un sabor amargo en medio del júbilo por el nuevo Papa, que como hoy se sabe, fue elegido casi por aclamación por 117 cardenales de todo el mundo.

Los rumores y la comidilla de críticos, algunos medios y otras fuentes obligan a preguntarse: ¿Fue acaso el Papa Benedicto XVI un nazi?

El mismo Joseph Ratzinger no ha vacilado en enfrentar su pasado. En su libro "La sal de la tierra" (Salz der Erde) pone claridad en el asunto.

¿Perteneció o no Ratzinger a las Juventudes hitlerianas?

“Si”, es la respuesta del hoy Papa. “Pero ni mi hermano ni yo estuvimos, voluntariamente, en dicha organización nazi. Mi hermano Georg fue enrolado obligatoriamente a las Juventudes hitlerianas (HJ) como yo. Yo era aún un niño cuando a él lo sometieron, pero más tarde, el seminario en el que estaba me registró a la HJ”. Por esos tiempos, Joseph apenas tenía 14 años.

Pero una vez egresado, el joven Joseph no se volvió a reportar a las actividades de la organización juvenil que los nazis habían creado para alienar e indoctrinar a la niñez y juventud alemanas a favor de sus cometidos belicistas y racistas.

En manos de los dictadores

La ausencia del joven Joseph no tardaría en causarle problemas a la familia. Los Ratzinger de escasos recursos económicos dependían de la reducción de las mensualidades escolares ofrecida al presentar el carné de las Juventudes hitlerianas. “Así que cuando me fueron a matricular un profesor de matemáticas se dio cuenta de que yo no era de las Juventudes Alemanas y, en voz baja y cierta benevolencia, nos dijo dónde conseguir el carné. Pero cuando comprendió que yo no quería ninguna afiliación a los nazis, se mostró comprensible y me exoneró de pagar todo el monto de las cuotas para estudiar”.

Niño soldado

A los 16 años de edad, el joven Ratzinger ya no podía evadir el reclutamiento obligatorio en la filas de la Wehrmacht, el ejército nazi. En 1943, su unidad estuvo encargada de vigilar, con una batería antiaérea, una fábrica de la BMW en Múnich. Durante el tiempo de su enrolamiento, Ratzinger afirma no haber disparado “un solo tiro”. En 1944, Ratzinger fue enviado a la frontera austriaco-húngara.

Poco tiempo después, en los últimos días de guerra, el joven Ratzinger desertó arriesgando su vida. Por lo general, los desertores eran ejecutados por los nazis, en el acto. Hoy aún lo hacen algunos ejércitos irregulares.

Soldados cansados de la guerra

En una ocasión lo detuvieron algunos soldados, se acuerda el hoy Papa en su libro “De mi vida”, Aus meinem Leben: “Por fortuna eran soldados hastiados de la guerra que ya no querían convertirse en homicidas.” Por último, y ya en territorio bávaro, Joseph Ratzinger pasó a engrosar las filas de los retenidos por las tropas estadounidenses hasta establecer su identificación.

El biógrafo del actual Papa Benedicto XVI, John Allan, asegura que “Ratzinger no fue ningún miembro entusiasta de las Juventudes Hitlerianas a las que sólo perteneció poco tiempo”. La experiencia bajo la dictadura nazi habría de ser decisiva para Joseph Ratzinger. A ello se le debe su "firme convicción de que la teología debe estar ligada a una iglesia fuerte que no pueda ser vapuleada o acaso derribada por poderes ajenos”.

Su pasado: una ventaja

El gobierno israelí ve en la amarga experiencia del Papa una ganancia: “Estamos seguros de que Benedicto XVI es una fuerte voz contra el antisemitismo”, expresó el Ministro de Exteriores Silwan Schalom.

Joseph Ratzinger creció dentro de una familia que siempre mantuvo gran distancia de los nacionalsocialistas. Su padre incluso renunció en 1937 a su cargo de gendarme en jefe, a sabiendas de que eso pondría en grandes aprietos financieros a la familia.