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Passiv-Hochhaus

19 de enero de 2010

Las "casas pasivas" son ya un tipo de construcción frecuente en Alemania: bien aisladas y dotadas de tecnología verde, ahorran energía. Ahora, el reto es convertir un viejo rascacielos en edificio ecológico.

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Este rascacielo construido en los 60 se renueva para ser ecológico.Imagen: Christian Quiring

A primera hora de la mañana, en el barrio Weingarten, en la ciudad alemana de Friburgo, el sol se deja caer sobre la masa de cemento a la que ha quedado reducido este rascacielos de 50 metros. Junto a él, de pie sobre la nieve, conversan dos hombres: Josef Adrian, el jefe de obra, y su capataz.

13 millones de euros cuesta la empresa de transformar el carcomido inmueble en "pasivo", es decir, en un edificio que no gaste y ahorre energía. En los trabajos de demolición, reconstrucción y nueva edificación emplea Adrian a más de 100 personas. "Yo no toco el violín; no toco la trompeta. Pero soy buen director. Y vosotros sois los músicos", les dice a los albañiles.

El calor se queda en casa

Passivhaus-Sanierung in ungekannter Dimension, Bugginger Straße in Freiburg-Weingarten
Sólo un par de paredes recuerdan a la estructura original del inmueble.Imagen: Christian Quiring

Que sanear un rascacielos y convertirlo en ecológico es una tarea titánica queda claro nada más echarle un vistazo al edificio de Weingarten. El viejo ascensor sube aún renqueante por su hueco, ahora sólo un armazón de hierros varios. En la onceaba planta el viento sopla frío. Ya no quedan paredes, ni puertas, ni ventanas que puedan frenarlo. Todo ha sido derruido y tendrá que volver a erigirse, esta vez con materiales aislantes que conserven y conduzcan el calor en invierno y dejen fuera el bochorno durante el verano.

Dejamos la intemperie de la parte alta- en la planta tercera existen ya pisos piloto que desvelan todo lo que una "casa pasiva" da de sí. Aquí, las ventanas están montadas, las herramientas han desaparecido, las paredes brillan blancas e incluso el balcón tiene ya puerta.

"Esta puerta pesa más de 100 kilos y el módulo completo unos 400. En este lado le hemos puesto triple cristal sin insonorización. En el otro, triple cristal con insonorización porque por ahí pasa el tranvía", cuenta Adrian, y sigue enumerando cualidades: "ventanas de plástico, sistema de varias cámaras… el valor de la conducción de calor total es igual a cero coma cero". Adrian habla orgulloso: eso significa que de esta casa no se escapa nada de calor, cosa muy importante en Alemania.

Una vivienda "pagable"

Passivhaus-Sanierung in ungekannter Dimension, Bugginger Straße in Freiburg-Weingarten
La compacta forma de construir en la posguerra: una ventaja para el ecologismo de hoy.Imagen: Christian Quiring

Para que el resultado de todo el proceso no sean apartamentos "pasivos" pero impagables, de la reconstrucción del inmueble saldrán 140 viviendas, en lugar de las 100 actuales. Así espera Adrian que la obra concluya pudiendo ser catalogada de rentable sin que los alquileres se disparen: los futuros inquilinos tendrán que pagar algo más que en una casa normal, pero ahorrarán gas y electricidad. Sólo los gastos de calefacción se calcula que saldrán un tercio más baratos.

A ojos de las autoridades locales, el factor costo es uno muy importante: en el nuevo rascacielos tiene que poder vivir el ciudadano corriente. Una y otra vez, Adrian les enseña el piso piloto a los vecinos del barrio- los potenciales habitantes del inmueble. "El 30 de enero viene otro grupo", indica el jefe de obra, "entonces me dicen si les parece que la barandilla está demasiado alta o no y esas cosas. Algunas de sus ideas las tenemos en cuenta. Otras, simplemente, no se pueden realizar. Pero lo más importante es la comunicación".

Autor: Christian Quiring/ Luna Bolívar

Editor: Enrique López Magallón