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Sociedad

Entre el sexismo y el neopuritanismo

Un hombre y una mujer se encuentran en un bar, y él le hace bromas impropias a ella. ¿Algo normal? No, dicen muchos de los participantes en la discusión que hoy por hoy es tema dominante en Alemania.

Los personajes son prácticamente desconocidos en América Latina. Él es Rainer Brüderle, de 67 años de edad. Es jefe de la fracción del partido liberal (FDP) en el Bundestag, y candidato liberal nominado para las elecciones federales a celebrarse en otoño en Alemania. Ella se llama Laura Himmelreich. Tiene 29 años y se dedica al periodismo en el magacín alemán Stern.

Rainer Brüderle y la periodista que lo acusa. (Archivo)

Rainer Brüderle y la periodista que lo acusa. (Archivo)

De acuerdo con la versión de Himmelreich, ella y él se encontraron por casualidad en un bar de Stuttgart, a principios de 2012. Durante la charla, Brüderle le habría hecho comentarios impropios a la columnista y le habría besado la mano. “Usted bien que puede llenar un escote”, le habría dicho él a ella durante aquella ocasión.

En principio, la periodista no denuncia el incidente. Decide hacerlo casi un año más tarde, y pocos días después de que Brüderle fuera nominado como aspirante liberal a la cancillería. La revelación ha desatado en Alemania una discusión que sí es internacionalmente conocida y debatida: ¿hasta qué punto puede permitirse el acercamiento físico o verbal en el ámbito laboral y, para el caso, en todos los ámbitos de la vida? ¿Cuándo comienza un comportamiento a ser “impropio”, sobre todo cuando parte de “ellos” hacia “ellas”? ¿Dónde se acaba la galantería y dónde comienza el machismo?

Debate necesario

En Alemania han surgido muchas respuestas. El ministerio alemán de la Familia recordó por principio de cuentas un estudio hecho en 2004, según el cual 58 por ciento de las mujeres encuestadas dijo haber sido víctima de acoso sexual en algún momento de su vida. Por eso, agrega la institución, “es positivo que se discuta sobre el tema, de manera permanente.”

Claudia Roth, dirigente del partido Los Verdes. (Archivo)

Claudia Roth, dirigente del partido Los Verdes. (Archivo)

Alice Schwarzer, icono del feminismo alemán, escribió en su blog que, debido al comportamiento que se le achaca, Brüderle “no es un político del futuro, sino un hombre del pasado.” “Es increíble cuántos hombres aún piensan que es su derecho tener un comportamiento sexista”, afirma por su parte Claudia Roth, dirigente del partido Los Verdes.

El FDP, en cambio, acusa a Stern de querer perjudicar deliberadamente la imagen del político liberal. “El momento de la publicación solo da pie a pensar una cosa: el semanario piensa en cómo aumentar su tiraje”, dice la ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, que pertenece al partido de Brüderle.

¿Viene el neopuritanismo?

Pero incluso para esto hay una respuesta. La periodista “no se tardó demasiado en dar a conocer el incidente, sino que esperó al momento propicio a fin de no causar un debate prematuro”, opina en un artículo la periodista Johanna Schmeller, de DW. “Si las acusaciones contra Brüderle se confirman, sería legítimo preguntarse si una persona cercana a los 70 años de edad y, pese a ello, con poco autocontrol, posee las cualidades de liderazgo necesarias”, añade.

Los puntos de vista van y vienen. El autor Alexander Grau, de la revista Cicero, admite que el supuesto comportamiento de Brüderle fue de mal gusto. Pero al mismo tiempo, el columnista advierte sobre el advenimiento de un “neopuritanismo” y se pregunta si en la vida real “¿no somos todos un poco Brüderle?”

Como quiera que sea, en todo este marisma de opiniones sólo parece faltar una: la del propio político señalado, cuya posición oficial hasta el momento consiste en decir que no hará comentarios sobre lo que sucedió en Stuttgart. Su silencio no hace sino atizar más la discusión y, por el momento, alimentar aquello de “el que calla otorga”.

Autor. Enrique López

Editora: Claudia Herrera Pahl