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Técnica

Energía eléctrica a partir del cuerpo humano

Científicos del instituto alemán de investigación Fraunhofer desarrollaron un método para generar electricidad a partir del calor que emana el cuerpo humano. Esta nueva tecnología tiene múltiples usos comerciales.

El cuento Baby H.P., ya es una realidad.


El cuento Baby H.P. de Juan José Arreola, que describe un aparato con el que las amas de casa pueden convertir en fuente generosa de energía las pataletas de sus hijos, ya es una realidad. En 1952, cuando el escritor mexicano escribió tal narración, la sola idea de que existiera un aparato que generara, a partir del calor corporal, energía eléctrica, era mera ciencia ficción, algo impensable.

Al preguntar al científico alemán Peter Spiess, uno de los científicos participantes en el proyecto, si es viable hoy en día el aparato imaginado por Arreola, responde: “sí, si es posible, la cuestión es cuánta electricidad es producida y qué se puede hacer con ella. La energía que producimos actualmente con nuestros sensores es suficiente como para enviar señales de radio”.

“La idea existe hace mucho tiempo, es lo que se conoce como generadores termoeléctricos, que producen energía o tensión eléctrica a partir de una diferencia de temperatura entre el cuerpo humano, como la palma de la mano y la temperatura del aire que la circunda”, afirma.

¿Cuánta energía puede producirse?

“A partir de la diferencia entre la temperatura corporal y del ambiente, de entre 3 a 5 grados centígrados se puede generar entre 2 y 3 miniwatts”, señala. Se trata de una tecnología consistente en semiconductores eléctricos compuestos de un disco de cuatro centímetros cuadrados que recibe el calor. Otro disco registra la temperatura del aire circundante, más fresco. Los materiales semiconductores son escogidos de tal forma que se genera una tensión eléctrica debido a la diferencia de temperaturas. Es este efecto termoeléctrico, que puede ser también aprovechado para medir la temperatura, lo que sirve para generar energía.

“El problema más grande ha sido comprimir estos termogeneradores para reducir su tamaño lo más posible, así como reducir su precio, eso tendrá lugar durante los próximos años. El desafío actual es desarrollar los materiales y hacer todo el sistema más competitivo para que se reduzca su precio”, explica Spiess.

Múltiples usos

Esta tecnología tiene múltiples usos, pueden ser empleada para construir sensores médicos en las unidades de terapia intensiva en los hospitales. También puede emplearse en la tecnología doméstica, en los relojes de pulsera y en todas partes en donde haya diferencias de temperaturas. Los investigadores se ocupan ahora en desarrollar otros usos comerciales, como el control de cadenas de refrigeración en el transporte de mercancías o sistemas de aire acondicionado. En el futuro, los científicos esperan mejorar los sistemas de generación de energía con menores diferencias de temperatura, hasta de medio grado centígrado.

DW.DE

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