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El Mundo

En Viena se busca prohibición de bombas racimo cargadas de minas antipersona

El objetivo es loable: 118 Estados están reunidos en Viena para negociar la prohibición voluntaria de las bombas de racimo. Polonia es el único país europeo que aún se rehúsa a ratificar Convención de Minas Antipersona.

Jóvenes víctimas de minas antipersona juegan fútbol en Sierra Leona.

Después del fracaso de Ginebra los países fabricantes y algunos clientes de esta abominable arma intentan de nuevo llegar a un “acuerdo de caballeros” que ponga fin tanto a su producción como a su implementación.

En Ginebra Rusia, Estados Unidos y China, pero también la India y Pakistán, los mayores usufructuadores del macabro negocio de las minas hicieron fracasar la reunión con su negativa de aprobar una prohibición total. No en vano, en “la conferencia quedará definitivamente demostrado quién tiene o no la voluntad de acabar con el flagelo provocado por las bombas de fragmentación o de racimo”, dice el director de la organización humanitaria alemana Handicap International Deutschland.

A más de 100.000 personas han matado las minas de racimo

Las minas lanzadas por las bombas de racimo han matado a unas 100.000 personas desde fines de la II Guerra Mundial; el 98% de las víctimas han sido civiles, dicen cifras de organizaciones no gubernamentales. Las bombas de racimo son lanzadas desde aviones, con la ayuda de lanzadores de granadas o misiles tierra a tierra.

Para la población civil las minas lanzadas en racimos tienen un altísimo poder de riesgo, ya que una vez lanzadas un 40% no estallan en el momento sino que permanecen como latente peligro con el mecanismo de encendido a la espera de cualquier persona, animal o cosa que pase las toque o sólo haga vibrar el suelo. A menudo estas minas tienen formas llamativas, sobre todo para los niños, pues asemejan mariposas o animales, pelotitas de tenis o incluso latas de refrescos.

Las heridas y mutaciones, si no la muerte, ocasionadas por las minas lanzadas en paquetes no son menos horribles que las minas antipersonas colocadas convencionalmente y consideradas en la Convención de Ottawa de 1997 que las prohíbe.

Bélgica se destaca por ser, hasta ahora, el único país que ha prohibido, por ley, la producción, el comercio y la utilización de bombas de racimo.

"Las bombas de racimo no deben nunca más encontrar espacio en los arsenales militares de los países civilizados”, dijo el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, del partido socialdemócrata. Alemania, según un plan de Gobierno, “desterrará las minas de fragmentación en tres etapas y la reemplazará por munición que no atente contra la población civil”. Un dilema, con seguridad. ¿No sería más fácil desterrar todos los tipos de bombas y minas de todas partes?

Bombas de racimo cargadas con cientos de bombas mortíferas

Una bomba de racimo o bomba clúster es una bomba de caída libre, o dirigida, lanzada desde el aire o desde la tierra, que se abre dejando caer cientos de sub-municiones o bombetas de diversos tipos, de alto explosivo como antipista, antipersona, perforantes, incendiarias, etc. Este tipo de municiones se encuentran en los arsenales de la mayoría de ejércitos y su uso no lo prohíbe aún acuerdo internacional.

Varios países han usado este tipo de arma en conflictos diferentes. Rusia las usa en Chechenia, el Reino Unido las usó en Kosovo e Iraq, Israel en El Líbano en el año 2006, los Estados Unidos utilizó estas bombas en Afganistán, Kosovo, Laos e Iraq, entre otros, a pesar de causar problemas muy serios bajo el derecho humanitario internacional. En Iraq se estima que entre los Estados Unidos y el Reino Unido ya han lanzado un millón de minas que mutilan y matan.

Campaña contra las minas de racimo

Una campaña internacional, la Coalición contra las Bombas de Racimo fue establecida en el 2003 para parar el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de estas armas.

Hoy en día, más de 160 ONGs de todo el mundo se están dedicando a la educación, a la investigación, y a presionar a diferentes gobiernos para cambiar sus políticas acerca de estas armas.

No obstante los fabricantes de estas armas han desarrollado importantes esfuerzos en los últimos años para minimizar los peligros de las municiones no explotadas, incorporando mecanismos de autodestrucción pasado un lapso de tiempo y aumentando los controles de calidad para reducir el porcentaje de municiones defectuosas.

Poner fin al sufrimiento causado por todas las minas

El Tratado de Prohibición de Minas es el acuerdo internacional que prohíbe las minas terrestres antipersona. Oficialmente titulado Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona y sobre su destrucción, a menudo se hace referencia al mismo como Convención de Ottawa.

En diciembre de 1997, 122 gobiernos firmaron el Tratado en Ottawa, Canadá que entró en vigor y devino obligatorio según el derecho internacional en marzo de 1999, haciéndolo más rápido que cualquier otro tratado previo en su tipo.

El tratado obliga a los Estados parte a “poner fin al sufrimiento y las muertes causadas por las minas” abordando los problemas actuales ocasionados por las minas terrestres y previniendo los problemas futuros. Las obligaciones que los Estados parte acuerdan incluyen: no emplear nunca minas antipersona ni “desarrollar, producir, adquirir de un modo u otro, almacenar, conservar o transferir[las]”; destruir las existencias de minas antipersonal en un plazo de 4 años, a partir de la entrada en vigor de este tratado; realizar labores de limpieza de minas en su territorio en un plazo de 10 años; en países afectados por minas, llevar a cabo programas de sensibilización sobre las minas y garantizar el cuidado, rehabilitación e integración de las víctimas de minas en sus comunidades; ofrecer asistencia a otros Estados Parte por ejemplo en el apoyo a los sobrevivientes; adoptar una legislación nacional que asegure que los términos del tratado sean respetados en su territorio.

Polonia se rehusa a ratificar acuerdo contra minas antipersona

El Tratado aún está abierto para la ratificación por parte de los signatarios y para la adhesión de aquellos que no lo firmaron antes del 1 de marzo de 1999. Al 26 de abril de 2006, hay signatarios y 151 ratificaciones o adhesiones al Tratado de Prohibición de Minas. Los tres signatarios restantes que aún deben ratificar el Tratado son: Indonesia, Islas Marshall y Polonia. Aún quedan 40 países que no han firmado el Tratado de Prohibición de Minas.

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