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Cultura

El señor de las películas: Dieter Kosslick

Dieter Kosslick, director de la Berlinale, habla en entrevista con la Deutsche Welle sobre las tendencias del mercado cinematográfico y el festival, que comenzará el 5 de febrero.

Dieter Kosslick: artífice del éxito de la Berlinale.

Deutsche Welle: ¿Señor Kosslick, qué hace el director de un festival en las restantes 50 semanas en las cuales no hay festival?

Dieter Kosslick: En principio, lo mismo que hago durante el festival: hablar con personas, asistir a selecciones de películas, cultivar los contactos. Sobre todo procuro divulgar el festival para atraer visitantes y participantes. Además intento convencer a los cineastas de que muestren sus filmes en la Berlinale y no en otros festivales. Ya ello es una tarea que me lleva un año entero de trabajo.

¿Significa que usted se pasa el año viajando de un festival a otro?

Dieter Kosslick conversa con Jochen Kürten.

No de un festival a otro. Pero sí visito algunos, para ver qué se está haciendo, cómo se organizan y cuáles son las tendencias. Eso supone trabajo para doce meses. No debe olvidarse que somos un equipo de 15 personas las que trabajamos durante todo el año. Pero cuando comienza la Berlinale, somos 1.800. Se trata de un enorme trabajo organizativo, que empieza en septiembre y va hasta fines de marzo. O sea, que durante todo el año no nos sobra justamente tiempo. Durante los seis meses restantes tomo seis semanas de vacaciones y los otros meses estoy de viaje.

Usted está considerado un talento comunicativo. ¿Cual es la importancia del diálogo con los colegas?

Siempre es bueno y no sólo entre nosotros. Como pasamos medio año hablando sobre un producto que todavía no existe y del cual apenas hemos conocido algunos ingredientes –o sea, las estrellas, el director y el tema- la comunicación es de gran importancia. Es bueno entenderse y dialogar. No hay nada peor que una película mal colocada en un festival. De ello resultan desventajas tanto para el director como para la película. Por eso, la famosa máxima de que “hablando se entiende la gente” es también muy importante en el cine y principalmente para los directores de festivales.

Ya muy tempranamente se supo qué película iba a abrir el festival: “The International”, de Tom Tykwer. ¿Fue difícil conseguir esa película para la Berlinale?

Dieter Kosslick: Si, conversamos mucho. Es una película de Tom Tykwer con una enorme dimensión, que no solo se llama The International, sino que también fue filmada en varios países. En una superproducción como ésa, obviamente diversas fuerzas tiran para diferentes lados.

Clive Owen (izq.), Naomi Watts (centro) y Tom Tykwer, antes de la filmación de "The International", en Milán.

Pero en relación con la película logramos un consenso con los estudios Sony, así como también con Sony en Berlín, cuya sede está aquí, cerca del Potsdamer Platz (donde se realizará el festival de cine), en el sentido de que nos gustaría a todos tener esa película en la Berlinale. Es decir, que nos unimos para lograr ese objetivo. Lo más importante fue el consenso al respecto.

Mostraremos una película que sorprenderá a la gente. ¿Por qué acaba de producirse un largometraje como ése precisamente ahora en medio de la crisis financiera? ¡La película trata justamente de intrigas financieras a nivel de bancos internacionales! ¡Es “el” filme sobre el tema!

¿Qué pudo observar en sus visitas a otros festivales en los últimos meses? ¿Hay alguna tendencia que sobresalga en el cine, regional o temáticamente?

Sin duda, hay tendencias. Muchas películas tratan, por ejemplo, de guerras, pero ya no como en años anteriores, en que se vieron muchas escenas de guerra o combates y soldados. Hoy se ruedan muchas películas sobre los efectos de la guerra. ¿Qué significa la guerra para una familia cuando un niño de cuatro años de edad pierde a su padre? ¿Qué significa que una mujer recién casada pierda a su amado en el campo de batalla? Y qué significa que soldados tengan que regresar a la sociedad “normal”, a trabajar como taxista, después de haber pasado dos años entrenándose para matar y asesinar. La particular situación de esas personas es tema en el cine de hoy. Para mí no es ninguna sorpresa, pero sí sorprende la intensidad con la que el cine trata esa temática en algunos países. Son también temas que, en cierta forma, afectan a todo el mundo. Estamos por casualidad bien preparados, porque nos venimos ocupando de ello desde hace dos o tres años.

¿Hay otras tendencias actuales?

Hay cada vez más películas –principalmente documentales, pero también de ficción– que tratan de escándalos alimentarios y la producción de alimentos.

Fotograma de "Food Inc.": un desastre, es posible.

Todos los días se publica algo al respecto. Y existe un movimiento, no sólo ecológico, de personas que se oponen y dicen: ¡esto no puede seguir así! Ése es un tema importante, también para la Berlinale. Ya al inicio del festival exhibiremos una gran película al respecto, con el título Food inc., que pone al descubierto manipulaciones con los alimentos. El tema posee una dimensión similar a la de la crisis financiera. Es todo un apocalipsis internacional. Si no surge una nueva forma de pensamiento al respecto y si no son halladas nuevas formas de producción, con los alimentos pasará lo mismo que nos acaba de pasar en el sector bancario, o sea, un desastre.

DW.DE