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Alemania

El reto de la delincuencia juvenil

Un intenso debate sobre el endurecimiento del código penal juvenil ocupa a la política alemana, tras recientes hechos de violencia protagonizados por jóvenes. Las propuestas son tan numerosas como polémicas.

Un alto porcentaje de delitos corre por cuenta de menores de edad en Alemania.

“No puede ser que muchas personas no se atrevan ya a utilizar por la noche el transporte subterráneo, por miedo a la violencia. Necesitamos restablecer en Alemania la sensación de seguridad”. Con estas palabras, Angela Merkel se sumó al debate en torno al problema de la delincuencia juvenil abierto por dirigentes de su partido tras algunos incidentes de fin de año. El cristianodemócrata Roland Koch, sumido en plena campaña electoral para defender su puesto como primer ministro del estado federado de Hesse, encabeza la discusión y enarbola un catálogo de propuestas para endurecer el sistema penal aplicado a los menores de edad, que la cúpula de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) se propone hacer suyo durante una reunión este fin de semana.

Las recetas de la CDU

Roland Koch centra su campaña en el tema de la seguridad.

Entre los puntos concretos que el partido de Merkel demanda se cuenta elevar la pena máxima de 10 a 15 años, aplicar el código penal para adultos a los delincuentes mayores de 18 años y la posibilidad de someter a los jóvenes a un “arresto de advertencia”. Esta figura legal permitiría encarcelarlos en recintos especiales por un plazo de hasta cuatro semanas, aunque el delito cometido haya sido sancionado con una pena de libertad bajo fianza.

La canciller alemana rechazó las críticas contra Koch -a quien sus detractores acusan de utilizar el tema como arma electoralista-, asegurando que simplemente es un asunto que inquieta a la ciudadanía. En este contexto, recordó que la CDU viene intentando desde hace tiempo endurecer la legislación para combatir la delincuencia juvenil, cosa que no ha logrado debido a la oposición de los socialdemócratas. Sobre ellos incrementa la presión la gobernante, instándolos a “no cerrar los ojos ante el hecho de que el 43% de los delitos violentos son cometidos en Alemania por personas menores de 21 años y que, a su vez, casi la mitad de ellas son jóvenes extranjeros”.

¿Castigos eficaces?

Expulsar a los menores extranjeros condenados a penas de por lo menos un año de cárcel, como querría Koch, no es una solución viable para los juristas, ni aceptable para gran parte del espectro político alemán. Los expertos tampoco creen que endurecer las sanciones sirva para acabar con el problema y hacen notar, en cambio, en la necesidad de combatir la delincuencia juvenil mediante la educación y mejores posibilidades de desarrollo para los jóvenes.

El modelo de los campamentos estadounidenses no convence en Alemania.

No obstante, esas son tareas de largo plazo. Y algunos políticos abogan por medidas más concretas, en busca de efectos inmediatos. Así es como se barajan numerosas propuestas para escarmiento de los jóvenes con inclinación al delito, desde privarlos de la licencia de conducir o la posibilidad de obtenerla, hasta prohibirles el uso de teléfonos celulares, aunque nadie sabe cómo podría imponerse el cumplimiento de semejante pena. También está sobre la mesa la propuesta de erigir “campamentos correccionales”, que cuenta con el respaldo de Merkel y podría incluso convencer a la ministra de Justicia, la socialdemócrata Brigitte Zypries, siempre y cuando no se siga el modelo estadounidense, ni se “humille” a los jóvenes internos.