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El Mundo

El papel de Hezbollah en la guerra civil siria

Hezbollah está brindando masiva ayuda al régimen de Damasco. Para la milicia chiíta hay mucho en juego: si cae Assad, también Hezbollah se vería debilitada en el Líbano.

Funeral de un miliciano de Hizbollah.

El número de combatientes de Hezbollah caídos en Siria va en aumento. Según defensores sirios de los derechos humanos, la organización libanesa ya ha perdido más de un centenar de hombres desde que intervino en la guerra civil siria. Un representante de Hezbollah admitió la muerte de unos 75 de sus miembros.

Sobre todo los combates en Al Kusair, una importante ciudad pequeña ubicada cerca de la frontera con el Líbano, han incrementado la cifra de muertos.

En un comienzo, Hezbollah ocultaba su ayuda al presidente Assad. Pero, entretanto, los milicianos caídos en Siria son homenajeados públicamente en su patria con grandes ceremonias funerarias.

Diversos objetivos

La intervención en Siria apunta a varios objetivos. Por una parte, Hezbollah forma con Siria e Irán un autodenominado frente de resistencia contra Israel y Occidente, explica el politólogo Rami Khouri, de la Universidad Americana de Beirut. “Si el régimen de Assad cayera, sería un duro golpe para Hezbollah e Irán”, indica a DW. Y añade que el eje Teherán-Damasco-Hezbollah intenta evitar que otros países reordenen el mapa político de la región. La sunita Arabia Saudita y Qatar, por ejemplo, esperan que un cambio de gobierno en Damasco reduzca la influencia de Irán. Sin Siria, el eje perdería su eslabón central e Irán, al igual que Hezbollah, quedaría ampliamente aislado.

Por otra parte, Hezbollah también quiere consolidar su base de poder en el Líbano. La caída de Assad la debilitaría, ya que hasta ahora recibe apoyo político y logístico del gobierno sirio, como informaciones de inteligencia y medios de transporte.

Tropas de élite

No está claro cuánto se ha involucrado Hezbollah en la guerra civil siria. Ely Karmon, del Instituto de Lucha contra el Terrorismo de Herzliya, en Israel, estima que el número de combatientes asciende a algunos centenares o miles. “Se trata de tropas de élite que antes luchaban contra Israel en el sur del Líbano”, señala el politólogo. Y añade que, de ser necesario, la organización también podría enviar a combatir a su milicia más grande pero menos preparada.

Fuerzas de Hizbollah en Líbano, a fines de 2012.

Fuerzas de Hizbollah en Líbano, a fines de 2012.

La intervención de Hezbollah refuerza el carácter religioso de la guerra civil siria. El presidente Assad y muchos de los que apoyan al régimen son alauitas, cercanos a los chiítas. Aparte de los chiítas de Hezbollah y de Irán, no tienen más aliados en la región. Del lado de los rebeldes están mayoritariamente los sunitas.

Inestabilidad en el Líbano

Por otra parte, la participación en la lucha siria también incrementa las tensiones en el Líbano, un país que adolece de crónica inestabilidad. Hezbollah es allí un factor de poder desde hace décadas. No obstante, los sunitas y parte de la población cristiana tienen grandes reparos contra la organización. En la norteña ciudad de Trípoli se libran desde hace días sangrientos combates entre sunitas y chiítas, enemigos y partidarios de Assad.

El temor a que el conflicto se propague es también uno de los motivos de la creciente preocupación con que la comunidad internacional observa el apoyo chiíta armado al régimen de Damasco. El grupo de los “Amigos de Siria”, al que pertenecen varios países occidentales y árabes, demandó en su encuentro de Ammán la retirada de los milicianos extranjeros de Siria. Por su poarte, la Unión Europea discute la posibilidad de incluir el brazo militar de Hezbollah en su lista de organizaciones terroristas.

Autor: Andreas Gorzewski/ Emilia Rojas Sasse

Editor: José Ospina

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