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El Mundo

El caso Schiavo: reacciones en Europa

El dramático caso de la paciente en estado de coma, Terri Schiavo, fue seguido atentamente en Europa, y puso en evidencia la difícil disyuntiva de los pacientes entre el derecho a la vida o a la muerte con dignidad.

Terri Schiavo a los 26 años, antes de sufrir un paro cardiaco que la dejó en estado de coma.

Las reacciones en Europa a la muerte de la paciente estadounidense Terri Schiavo no se hicieron esperar. El Vaticano calificó el caso como un asesinato. "Es imposible ser testigo de un asesinato sin convertirse en cómplice", dijo el cardenal Renato Martino a través de la emisora Radio Vaticano, poco después de darse a conocer la noticia de su muerte. El cardenal exhortó a defender la vida en caso de duda y a evitar, lo que en la práctica y más allá de toda relativización no es otra cosa que un asesinato. El cardenal de la curia romana dijo que el haber retirado la sonda de alimentos que mantenía a la paciente artificialmente con vida fue una "injusta condena a muerte contra un ser humano inocente, en una de sus formas más inhumanas y crueles, que es de hambre y de sed".

Una agonía en público

Terri Schiavo recibe un beso de su madre. Imagen del 2001.

Schiavo murió el jueves después de dos semanas de habérsele retirado la sonda que la alimentaba. Una larga agonía precedida por 15 años en estado de coma. La prensa alemana comenta con indignación cómo la opinión pública internacional fue testigo de su lenta muerte por deshidratación y hambre. "Nadie puede asegurar cómo hubiera decidido Terri Schiavo misma", señala el diario Lausitzer Rundschau, "pero sin duda hubiera preferido otra muerte más digna y no en público. Aunque nadie haya podido ver su dolor, se habían rebasado los límites hace mucho".

El obispo de Trier, Reinhard Marx, criticó las condiciones de la muerte de Schiavo "Los pacientes en estado de coma no son enfermos terminales y el retirar la fuente de alimentos como una forma de aplicar la eutanasia sería impensable en Alemania", dijo. Marx, presidente de la comisión sobre cuestiones sociales de la Conferencia Episcopal Alemana, dijo que ante casos de duda, lo que prevalece es el derecho a la vida.

Manifestantes afuera del hospital donde murió Schiavo.

Voluntad del paciente

En Alemania la Fundación Alemana para el Hospicio reiteró la importancia de que exista por escrito la voluntad de un paciente que sufra una enfermedad terminal o antes de que caiga en un estado de coma. "El problema de fondo en el caso Schiavo es que no había ninguna instrucción por escrito que documentara claramente la voluntad de la paciente", dijo el presidente de la fundación, Eugen Brysch, en Berlín.

El vicepresidente de la Comisión sobre Ética y Derecho de la Medicina Moderna del Parlamento alemán, Hubert Hüppe, calificó el deceso de Schiavo como una muerte provocada por desidia, pues los pacientes en estado de coma no son enfermos terminales. Necesitan atención, cariño y rehabilitación, según Hüppe.

El retirar a Schiavo la alimentación asistida y la muerte que le sobrevino como consecuencia ha sido para miles de personas una señal espantosa, dijo el parlamentario, quien añadió que quien diga que para Schiavo la muerte es mejor que la vida en el estado en el que estaba, es como condenarla a ser indigna a vivir. Esto, dijo, es equiparable a la aplicación de la eutanasia a discapacitados graves.

Estado de coma

Manifestantes a favor de la vida.

El estado vegetativo en el que se encontraba Schiavo, fue provocado por un paro cardíaco debido a una bajada de potasio relacionada al parecer por la estricta dieta que mantenía. Su cerebro dejó de recibir oxígeno y sufrió daños irreversibles. En Alemania este tipo de pacientes, que mantienen los ojos abiertos pero con la mirada en el vacío, se les llama "coma despierto" (Wachkoma).

Según expertos no tienen ni conciencia ni contacto emocional con el exterior. Mientras que las funciones centrales del cerebro todavía funcionan, la corteza cerebral, así como las funciones más importantes como la conciencia, el entendimiento y la memoria se han perdido. Después de tres meses en este estado la recuperación es muy poco probable. Según el internista de la Universidad de Hamburgo, Prof. Ansgar Lohse, los pacientes como Terri Schiavo mueren la mayoría de las veces por deshidratación, pero no sienten ni sed ni dolor.

DW.DE