Los inversionistas europeos vuelven con interés la mirada hacia Latinoamérica y el atractivo negocio de los recursos naturales: desde Rusia hasta España, la energía es un pastel suculento del que todos quieren un pedazo.
Un continente rico en recursos: preservarlos y venderlos no es siempre fácil combinación.
En los próximos 25 años, la demanda mundial de energía aumentará en promedio un 1,7% anual . El dato proviene de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y no es nada despreciable. Sobre todo para América Latina, que concentra el 10% del petróleo y el 4% del gas almacenados en las entrañas de todo el planeta.
A remolque de China y sus necesidades, la energía se cotiza alto en los mercados internacionales, lo que ha permitido a Latinoamérica vivir un periodo de crecimiento económico que alcanza una media del 4% anual. Si las predicciones de la AIE no fallan, la región podrá seguir disfrutando de la ventajosa fase por lo menos durante el cuarto de siglo que queda por venir: una situación que no pasa desapercibida para los inversores. Las políticas de nacionalización emprendidas por algunos países son obstáculos a solventar, pero bajo ningún concepto motivo de abandono.
España: del olvido al interés repetido
Las empresas españolas siguen interesándose por América Latina.
Durante un tiempo, España pareció haber olvidado a América Latina. Siguió ejerciendo de Madre Patria, pero sólo en sus sueños teóricos. España vendió su ingreso en la Unión Europea como el "puente" que los países del norte necesitaban para cruzar el Atlántico. Ignorando que en sus años de letargo, el resto de los Estados europeos habían construido autopistas flotantes que los conducían a sus viejos dominios sin pasar por Madrid.
Durante una década, entre 1990 y 2000, España se esforzó por recuperar los lazos perdidos y fomentar las relaciones económicas con resultados muy positivos para las empresas hispanas. Ahora, España piensa en una segunda fase de fuertes inversiones, al amparo de la bonanza económica y bajo la bandera de insignias como el Banco Santander, el BBVA, Telefónica y, por supuesto, las energéticas Repsol YPF y Endesa.
Repsol YPF vs. Bolivia
Los intereses de Repsol YPF se extienden por toda América Latina. La compañía cuenta con filiales en 12 países de la región y es una de las principales en lo que a extracción, producción y comercialización del crudo se refiere. Pero Repsol choca a veces con resistencias: culturales, por el miedo a la "segunda colonización", y políticas, por lo que tiene de multinacional que negocia con recursos clave.
Las nacionalizaciones de Evo Morales dejan aún problemas por resolver.