DW-WORLD: Las relaciones entre la Unión Europea y Cuba pasan desde hace tres años por malos momentos. ¿Podría una retirada de Fidel Castro mejorar esa situación?
En Florida, los disidentes celebran la delegación de funciones de Fidel como un triunfo de la oposición.
H. B: En esta cuestión hay que ser muy cuidadoso, porque las relaciones de los europeos con Cuba son muy diferentes. No existe una política de la Unión Europea para Cuba. Los españoles mantienen una línea suave porque priman sus intereses económicos en la isla. Por su parte, los nuevos Estados de la UE, los países del este con la República Checa a la cabeza, siguen una línea más dura, apoyando muy activamente a los movimientos de oposición cubanos. Si se produce un cambio en el gobierno de Cuba, la discusión en torno a la isla se reabrirá y puede que entonces exista la posibilidad de restablecer una postura común de la Unión Europea de cara a Cuba que, espero, no haga concesiones en lo que se refiere al respeto a los Derechos Humanos.
DW-WORLD: ¿Y en cuanto a las relaciones entre Alemania y Cuba?
H. B: La política exterior alemana no viene determinada por si gobierna "A" o "B", sino por lo que esas personas hacen. El gobierno alemán esperará a ver cómo Raúl Castro desarrolla su labor, sobre todo en lo que se refiere a la cuestión de los Derechos Humanos, al encarcelamiento de opositores, etc. Y actuará en función del curso que tomen los acontecimientos y en función de los cambios que se produzcan, aunque dudo que haya muchas variaciones.
DW-WORLD: ¿Es China un modelo válido para Cuba?
H. B: Entre China y Cuba hay importantes diferencias a tener en cuenta, sobre todo en lo que a dimensiones se refiere. Sin embargo, en parte el modelo chino está presente ya en Cuba. En ciertos sectores del sistema económico, como por ejemplo el turismo, reina en la isla el más puro capitalismo: nada de sueño socialista sino búsqueda a toda consta de inversores. Pero el sistema chino se sostiene en la fuerza del país y su gran dominio regional. En Cuba hay que contar con los intereses de Estados Unidos, de Venezuela… factores que con seguridad influyen en el desarrollo de la isla y que no existen en China.
La figura del Fidel Castro determina el desarrollo de las relaciones exteriores.
DW-WORLD: Estados Unidos parece tener de momento preocupaciones más importantes que sus vecinos isleños. ¿Cree usted que un cambio de gobierno renovaría el interés estadounidense por Cuba?
H. B: Es difícil de decir. El comportamiento de Estados Unidos tiene sin duda mucho que ver con la persona de Fidel Castro y con su retórica de ataques al gran hermano del norte. Si Raúl Castro continuará, en caso de hacerse definitivamente con el gobierno, con esa agresión verbal y si Estados Unidos aprovechará la desaparición de Fidel del escenario para relajar su presión sobre Cuba- es decir, el embargo- está aún por verse. En cualquier caso, cuando llegue el momento será importante no olvidar a Hugo Chávez, quien hoy ya mantiene atada a Cuba por medio del abastecimiento de petróleo.
DW-WORLD: Para terminar, un pronóstico aventurado: ¿regresará Fidel Castro al poder tras esta baja laboral por enfermedad?
H. B: Eso debería preguntárselo a sus médicos. Yo apuesto por que Fidel Castro se mantendrá en el poder mientras viva y siempre que la salud se lo permita ejercerá las labores de gobierno. No puedo imaginarme un escenario en el que Fidel Castro renuncie voluntariamente a su puesto.