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Europa

¿Los gitanos pobres no son ciudadanos de la Unión Europea?

Una familia en un campamento de gitanos en Bosnia-Herzegovina: la integración empieza a fracasar en los países de origen.

El problema no sólo está en Francia

Aunque París es el tema actual y el foco de la crítica, según la Comisión Europea hay otros Estados del continente cuyas prácticas de repatriación serán llamadas a revisión. En realidad, la ola de gitanos del Este con dirección a Europa central ha sido constante en los últimos años: discriminados y segregados en sus países de origen, buscan, simplemente, mejores condiciones de vida. Es decir, que en un principio, son sus propios países los que han fallado en las políticas de integración.

En los países de destino, por otro lado, cada vez hay menos tolerancia hacia los refugiados. Aunque evitando lo escandaloso de las expulsiones en Italia o Francia, Alemania, por ejemplo, también ha repatriado gitanos: no a países de la UE, pero sí a los Balcanes, y ello sin que el respeto de los derechos humanos en estos lugares estuviera garantizado. Desplazada por unos, no acogida por otros, la población romaní sufre de altos grados de analfabetismo y su adaptación social resulta cuesta arriba.

El discurso y la decisión de Bruselas

Niños gitanos juegan en un campamento de Kosovo.

“Los valores europeos incluyen la protección de las minorías, el principio de la libre movilidad y la prohibición de toda forma de discriminación”, recalcaba la comisaria Reding en la II Cumbre Europea sobre la Población Gitana, que tuvo lugar en Córdoba en abril de este año, explicando que los Estados miembros de la UE habían asumido una responsabilidad conjunta para implementar medidas de inclusión de la minoría romaní: en educación, empleo, microfinanciamiento e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres se emplearían fondos de desarrollo regional de la UE. Hasta allí los buenos propósitos del ejecutivo comunitario.

Tanto las propuestas del presidente Sarkozy en la actual conferencia de París como los últimos acontecimientos hacen temer, así fuentes de la Comisión, una estigmatización de esta minoría, que es la mayor de Europa. Los análisis y las revisiones del caso aún no han sido culminados. Y dado que Francia no ha querido poner el tema de los gitanos en el menú principal de París, para la cumbre de Bruselas sobre Asilo y Migración se pospone una clara postura de la UE en cuanto a si esta política del Gobierno galo contra la movilidad de los romaníes puede ser catalogada de violación, o si se permitirá que para la población gitana no estén vigentes los mismos derechos, tanto en origen como destino, de los que gozan los restantes ciudadanos europeos.

Autora: Mirra Banchón
Editora: Luna Bolívar Manaut

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