La Iglesia Católica alemana asumió las consecuencias de los escándalos de abuso sexual destapados el último año: en septiembre entrará en vigor un catálogo de estrictas prescripciones de conducta.
El catálogo fue elaborado por la Conferencia de Obispos de Alemania (DBK) y presentado hoy en Tréveris.
A partir del 1 de septiembre, la Iglesia denunciará civilmente todo caso de presunto abuso sexual. La denuncia no será obligatoria únicamente si las presuntas víctimas prefieren no hacerla, explicó el comisionado de la Iglesia católica alemana para la gestión y esclarecimiento de los casos de abuso sexual, Stephan Ackermann.
"Nos resultó fundamental garantizar un apoyo óptimo a la fiscalía de investigaciones y al mismo tiempo proteger a las presuntas víctimas", explicó el religioso.
Las nuevas directrices presentadas por Ackermann son la respuesta a los recientes escándalos de abusos de diversos tipos que sacudieron a numerosos establecimientos de la Iglesia en toda Alemania, y tienen la finalidad de evitar su repetición.
Normativas rigen para personal religioso y secular
Al revés de lo que ocurría con las disposiciones vigentes desde 2002, la normativa vale no sólo para los religiosos, sino también para todo aquel que tenga una relación laboral con la Iglesia, incluso voluntaria.
El controvertido tema de la compensación financiera a las víctimas de abusos sexuales no se trata explícitamente en el documento aprobado por la DBK. Al respecto, se consultará a un grupo integrado por miembros del gobierno alemán, expertos y agrupaciones de víctimas.
"No queremos escondernos tras un cuerpo consultivo, pero seguimos considerando que un procedimiento consensuado es el camino correcto", dijo Ackermann al respecto.
"Las terribles experiencias de los últimos meses nos mostraron que los lineamientos de 2002 no eran suficientemente precisos en todos los puntos", agregó el obispo de Tréveris. "Por eso los sometimos a un nuevo examen crítico y los ajustamos".
Certificado policial y dictamen psiquiátrico
El nuevo texto comporta 55 puntos en lugar de los 16 anteriores, y fue el mismo Ackermann quien desde fines de febrero se encargó de la forma definitiva del texto.
En el futuro los encargados de recibir las víctimas no deberán pertenecer al cuerpo del Obispado, lo que pretende facilitar ese trámite a las víctimas. Además se establecerá un "comité asesor permanente", formado por diversos expertos, para tratar las cuestiones relacionadas con los abusos.
Los responsables de abusos no podrán volver a trabajar con niños ni jóvenes, y sólo podrán permanecer al servicio de la Iglesia si media un certificado psiquiátrico y forense que así lo atestigüe.
A partir de ahora, todas las personas que sean empleadas por la Iglesia para trabajar con niños o jóvenes deberán presentar un certificado policial, y en los casos en que haya sospechas de que en una persona "hay tendencia al conductas sexuales inconvenientes", también un dictamen psiquiátrico forense.
dpa
Editor: Pablo Kummetz