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Política

Narcotráfico: de América Latina a África occidental, y de ahí a Al Qaeda

Redes asentadas en el Sahara

Dicen los expertos que Al Qaeda y los traficantes de drogas están sacando provecho del hecho de que las fuerzas del orden en países inestables como los de la región del Sahel suelan ser corruptas y estén faltas de fondos. Jean-Pierre Filiu, profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París, narra que el argelino Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), un predecesor de Al Qaeda del Magreb Islámico, cuenta tras de sí con toda una historia de implicación en el mundo del crimen. AQMI puede "servirse de las redes del GSPC en el Desierto del Sahara, donde esta agrupación lleva mucho tiempo dedicándose al contrabando de drogas, armas o inmigrantes ilegales", asegura Filiu en un estudio que acaba de ser publicado.

Otros expertos apuntan que muchos de los miembros de AQMI son delincuentes que actúan como gángsters. Desde 2007, AQIM ha asesinado en atentados suicidas a 11 miembros de Naciones Unidas, cuatro ciudadanos franceses, uno británico y un norteamericano, y muchos más han sido víctimas de secuestros.

La operación de infiltración de la DEA ha hecho que Estados Unidos y Europa dirijan ahora parte de su interés militar y de lucha contra crimen hacia este rincón de África. Incentivados por Occidente, Argelia, Mali, Mauritania y Nigeria han aceptado colaborar militarmente para combatir el terrorismo y la delincuencia transnacional. En 2008, EEUU aumentó su ayuda para cuestiones relacionadas con la seguridad a 100 millones de dólares- gran parte del dinero va a parar a la estadounidense Africa Command´s Trans-Saharan Counter-Terrorism Partnership (TSCTP), encargada de colaborar en la formación de las fuerzas de seguridad nacionales y abastecerlas del material militar necesario. Del mismo modo, las británicas Border Agency y Serious Organized Crime Agency trabajan con las autoridades locales en la persecución del tráfico de estupefacientes.

Lo militar no es lo único importante

La emergencia de África del norte y occidental como escenario para el tráfico de drogas supone, según los expertos, todo un desafío para Europa y Estados Unidos. "Si la droga vuela ahora de Colombia, vía Venezuela, hasta el oeste de África y de ahí se extiende por los mercados europeo, centro europeo y asiático, quiere decir que el mercado estadounidense está tornándose menos relevante", indica a Deutsche Welle el experto en terrorismo Douglas Farah.

Los críticos con la política europea y estadounidense alegan que colaborar con regímenes ávidos de recibir apoyo militar supone reducir los problemas de toda la región a una mera cuestión de terrorismo y crimen organizado, y no de falta de democracia y desarrollo. "Si te enfrentas a esto desde la exclusiva perspectiva de la seguridad, estás creando más yihadistas", advierte Yahia H. Zoubir, profesor de relaciones internacionales en Euromed-Marseille.

Esta constatación encuentra cada vez más eco tanto en Washington como en las capitales europeas. El Africa Command estadounidense (AFRICOM) ha empezado a cambiar de estrategia y a dejar algo de lado la seguridad. El pasado diciembre, Estados Unidos suspendió su ayuda humanitaria a Nigeria e impuso restricciones de viaje a los miembros del Gobierno como respuesta a la negativa del presidente, Mamadou Tandja, a renunciar a su mandato.

Susceptibles de convertirse en "narco-Estados"

Los analistas advierten, sin embargo, que el narcotráfico puede servir no sólo para fortalecer a islamistas y rebeldes, sino también para llevar a regímenes débiles por la senda del crimen. "Muchos de estos países cuentan con gobiernos realmente frágiles y su potencial de convertirse en 'narco-Estados' es muy elevado. Se concentra mucho dinero procedente de la droga a lo largo de la costa occidental de África… muchas de las grandes villas de Dakar están habitadas por jefes del narcotráfico", dice Princeton Lyman, experto en África del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York y ex embajador estadounidense en Sudáfrica.

Lyman teme que la mano dura pueda llevar a los rebeldes Tuareg a exigir un porcentaje mayor de los ingresos que producen los recursos naturales de la región con la intención de acercarse más al AQIM. El Boeing 727 y la detención de los miembros de Al Qaeda demuestra la necesidad de trabajar en la prevención del tráfico de drogas en el Sahel, de patrullar las costas y controlar los aeropuertos, más que de incrementar la presencia militar.

"El contrabando cuenta con una larga tradición y constituye la principal fuente de ingresos de los grupos que se sienten marginados por los gobiernos… la existencia de grupos políticos con dinero del narcotráfico hace que sea aún más difícil que haya una alternativa a los gobiernos actuales. La pregunta es cómo lograr separar a los grupos marginados de AQIM. La forma de lograrlo es frenando el tráfico de drogas, que es lo que AFRICOM está intentando", explica Lyman.

Autor: James M. Dorsey/ Luna Bolívar

Editora: Emilia Rojas Sasse

dw.de