Han sido dos incidentes los que han llamado la atención sobre la relación entre militantes islamistas y narcotraficantes latinoamericanos; dos hechos que tienen que ver con el tráfico de drogas en dirección a Europa.
A los puertos de África occidental llega la droga desde América Latina.
Los restos de cocaína en el esqueleto de un avión aún humeante, incendiado en Mali, en la remota África occidental, donde actúan seguidores de Al Qaeda y rebeldes nómadas, descubrieron el aumento de peso que esta región ha adquirido para el tráfico de drogas en dirección a Europa. También lo hizo un hecho consecuente: la detención en Ghana de tres activistas de Al Qaeda que, tras ser tomados presos por la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA), fueron trasladados a Nueva York para ser acusados de narcoterrorismo.
Estos dos incidentes reflejan la existencia de contactos crecientes entre militantes islamistas y traficantes de drogas latinoamericanos y, según los agentes estadounidenses, son la prueba de que Al Qaeda se está convirtiendo en una organización cada vez más implicada en las redes internacionales del crimen.
Las autoridades que en Estados Unidos, Europa y Asia combaten el contrabando con estupefacientes y el terrorismo temen ahora que la cooperación entre islamistas radicales y grupos como las colombianas FARC pueda llenar las arcas de un número importante de rebeldes, extendidos a lo largo la crucial franja del Sahel, que traspasa Argelia, Marruecos, Mauritania, Mali, el Chad y Nigeria- una zona rica tanto en uranio como en petróleo y gas. Estos fondos podrían permitir a los rebeldes minar aún más el poder de unos regímenes en muchos casos autoritarios y ya frágiles de por sí, que encuentran poco apoyo entre una población descontenta y pobre a la cual, haciendo uso de la televisión por satélite y de los misionerios militantes, intenta llegar el pensamiento islamista.
El cadáver del Boeing 727 fue descubierto el pasado noviembre en el desierto de Mali. Se cree que a bordo portaba 10 toneladas de cocaína. Las huellas de vehículos encontradas en la arena hacen sospechar a los investigadores que los narcotraficantes vaciaron el avión antes de prenderle fuego. Tampoco descartan la posibilidad un accidente y, por eso, los agentes esperan que, mientras desmantelan el aparato y lo trasladan a Bamako, la capital del país, los tres malíes detenidos en Ghana les ayuden a verter algo de luz en este asunto.
El Boeing 727 despegó en Venezuela
Se acusa a Chávez de hacer de Venezuela un país en la ruta del narcotráfico.