Ministros de Finanzas del G-20 se reunieron en Londres con los gobernadores de los bancos centrales de dichos países.
Agujeros millonarios en los bancos estatales
Los bancos estatales fueron en el 2009 literalmente pozos sin fondo. El último en pedir auxilio a las arcas del Estado fue el banco WestLB, que recibió una inyección financiera de 4.000 millones de euros, bajo la condición de que se separara de sus títulos dudosos depositándolos en uno de los llamados “Bad Bank”. También hubo que respaldar al Bayern LB, que recibió del Estado bávaro 10.000 millones de euros. El banco prevé que durante el actual ejercicio registrará pérdidas de más de mil millones de euros, lo que ya costó el puesto a su director ejecutivo, Michael Kemmer. El mayor banco estatal, LBBW, en el estado de Baden Württemberg recibió una inyección de 5.000 millones y garantías para sus documentos de riesgo de 12.700 millones de euros. El banco se comprometió a comenzar a pagar las ayudas públicas a partir del 2013.
Al final del 2009 una rama industrial se vio beneficiada por la crisis: la industria automotriz, que vendió 3,7 millones de euros gracias al programa implementado por Berlín conocido como Abwrack-Prämie (Prima de desgüace) que por cierto, se convirtió en la Palabra del Año 2009. Unos dos millones de vehículos fueron vendidos en el verano, a cambio los compradores recibieron 2.500 euros por su automóvil siempre y cuando fuera mayor de 9 años. El programa costó a Berlín 5.000 millones de euros.
Autora: Eva Usi
Editor: Enrique López