Barrio ecológico con alta calidad de vida.
Biogas de las aguas residuales
Pero no sólo la basura encuentra en Hammarby Sjöstad usos secundarios. Las aguas residuales fluyen primero hasta la depuradora y generan el biogas con el que se abastecen los hornillos de las cocinas o los motores de los autobuses. Después, siguen su curso hasta la planta calefactora del barrio, donde su director, Bo Berndtsson, comprueba constantemente la temperatura y la calidad del líquido. "Las aguas depuradas huelen un poco fuerte y una espuma flota sobre su superficie", muestra Berndtsson, "llegan aquí a través de una tubería de dos kilómetros de largo y nosotros las canalizamos hasta nuestras bombas de calor".
Gracias a unos compresores, estas aguas, que aún están tibias, se calientan aún más. Elevada su temperatura, circulan por los canales de casas y edificios de oficinas haciendo funcionar las calefacciones. Este proceso enfría el agua. Tras pasar por el agregado de frío, puede volver a recorrer sus estrechos caminos metálicos pero realizando esta vez tareas de aire acondicionado. Antes de que el agua depurada se vierta definitivamente al Báltico pasa por una turbina y produce con ello electricidad.
Estas plantas de calefacción y refrigeración con las que cuenta Estocolmo funcionan principalmente con energías alternativas, dice Jens Bjöörn, portavoz de la compañía energética Fortum. Incluso la basura que no pudo ser catalogada como orgánica encuentra una última utilidad. "En nuestras instalaciones incineramos 500.000 toneladas de deshechos procedentes de la capital y algunos pueblos cercanos. Este proceso nos permite hacer funcionar nuestra calefacción y generar electricidad". Esto es lo que ha convertido a Estocolmo en la ciudad ecológica de 2010, asegura Bjöörn.
Ecológica planificación urbana
El proyecto de infraestructura inteligente que propone Estocolmo continúa con la planificación urbana, que ofrece lugares de residencia atractivos concentrados en reducidos espacios. Sólo si las distancias son cortas resultan eficientes y baratas, comenta el arquitecto Stellan Fryxell. "Algunos países africanos, China, Corea, Australia… toman como modelo a Estados Unidos, donde las ciudades se expanden y las distancias son muy largas. Aquí, en Europa, viven muchas más personas concentradas en una superficie menor".
Para que el estilo de vida no vaya en contra del medio ambiente, han de buscarse alternativas a las casas unifamiliares y las anchas urbes en las que se depende siempre del coche. "Las ciudades de edificación compacta y el trasporte público son la solución", cree Fryxell. "Los trenes suecos también circulan con energías verdes", añade, "por eso tenemos esos resultados tan buenos en la cantidad de emisiones contaminantes."
Autor: Jutta Schwengsbier/ Luna Bolívar
Editora: Emilia Rojas