Su infraestructura inteligente, que contribuye a reducir las emisiones contaminantes, le ha valido a Estocolmo el título de ciudad ecológica: otorgado por la Comisión Europea y a ser portado durante todo 2010.
Estocolmo: ciudad ecológica 2010.
Hammarby Sjöstad es uno de los barrios modelo de la capital sueca. Con motivo de la candidatura de Estocolmo a los Juegos Olímpicos de verano 2004, esta zona de la ciudad se reconstruyó por completo, siguiendo el declarado objetivo de mejorar en un 50% los estándares ecológicos reinantes. Para las olimpiadas no bastó -éstas le fueron concedidas a Atenas- pero sí para hacerse con el oro europeo en protección del medio ambiente. Hoy, Hammarby Sjöstad atrae a personas de todo el mundo que buscan inspiración ecológica.
Dióxido de carbono bajo mínimos
De polígono industrial a barrio residencial.
Mientras que en Estados Unidos o en Australia se genera al año una media de 20 toneladas de dióxido de carbono por persona, cada ciudadano de Estocolmo produce en el mismo periodo de tiempo sólo cuatro, cuenta Stellan Fryxell, uno de los arquitectos que ha hecho de Hammarby Sjöstad un ejemplo de conciencia medioambiental. Aquí, los habitantes emiten anualmente entre 2,5 y 3 toneladas de gases contaminantes.
"¿El secreto de nuestro éxito?", parafrasea Fryxell, y no puede evitar que se le escape una sonrisa mientras responde a la pregunta que más se le formula: "¿Contamos con casas capaces de producir energía por sí solas? No. En este campo, los alemanes son mucho mejores. En Suecia hace demasiado frío. Teníamos que encontrar otra solución. Nuestro secreto es la infraestructura."
Antes un polígono industrial de incierto futuro, hoy una atractiva zona residencial: Hammarby Sjöstad ofrece vistas a instalaciones acuíferas, barcos de vela y verdes parques. Un acristalado centro de información tenía como función inicial informar a los vecinos sobre el nuevo concepto que empezaba a tomar forma. Pero el "Glashuset" se ha convertido en un verdadero lugar de peregrinaje para curiosos y profesionales de todo el mundo. Quienes se acercan hasta aquí quieren saber cómo funciona la calefacción o cómo se tratan y reutilizan las aguas residuales y los deshechos.
La energía sale de la basura
Jonas Törnblom y el lugar en el que se tira la basrua.
El mantener constantemente informados a los habitantes del barrio es fundamental, asegura Jonas Törnblom, director de relaciones públicas de la compañía de eliminación de residuos Envac, mientras pasea por las calles de Hammarby Sjöstad. Su planta sólo puede funcionar con efectividad si los ciudadanos separan cuidadosamente la basura.
"Nuestro sistema distingue entre restos biológicos, papel y prensa y los demás deshechos", explica. En unos recipientes de un metro de alto situados frente a cada casa se amontona lo que se tira. Sin que sus inquilinos lo noten, éstos son vaciados de dos a tres veces al día a través de un sistema de tuberías subterráneas. En cuestión de segundos, las válvulas de los contenedores se abren y los residuos celosamente separados acaban en el depósito de basura. Entonces, "el papel se envía a la trituradora de papel, lo orgánico es convertido en abono y lo restante pasa a la incineradora, gracias a la cual producimos electricidad, agua caliente y calefacción urbana", dice Törnblom.
Biogas de las aguas residuales. ¡Siga leyendo!