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Europa

Elecciones europeas: ensayando los siguientes comicios

"Nosotros en Europa": cartel electoral de la CDU.

La CDU nerviosa, el SPD tranquilo

De los aprietos por los que pasa la CSU no puede alegarse de ningún modo su hermana mayor, la CDU. Baviera siempre ha sido un desproporcionado contribuyente al porcentaje de votos del equipo conservador. Y en los próximos comicios europeos, los bávaros podrían arrastrar en su caída a los cristianodemócratas. Según las encuestas, el dúo CDU/CSU se colocaría por debajo del 44,5 por ciento obtenido en las últimas elecciones al Parlamento Europeo.

El SPD contra las palabras vacías de La Izquierda y la voracidad financiera de los "tiburones" liberales.

Aún peores cifras pronostican los institutos demoscópicos para el principal competidor de las uniones, el Partido Socialdemócrata (SPD). Y, sin embargo, éste se enfrenta a los comicios con mucha más tranquilidad: su resultado de hace cinco años fue tan desastroso que las cosas sólo pueden ir a mejor. En junio de 2004, con la popularidad del entonces canciller Gerhard Schröder por los suelos, los socialdemócratas recaudaron con un 21,5 por ciento de los votos el peor resultado de su historia en unas elecciones europeas. Ahora esperan punturar pidiendo mayor control de los mercados financieros y apoyándose en el eslogan “Por una Europa social”, temas difíciles de contraatacar para la CDU.

Oportunidades para los pequeños

"Consecuentemente social", anuncia La Izquierda.

El partido La Izquierda, sin embargo, no está dispuesto a aceptar que el SPD se cuelgue la etiqueta de “social”. Bajo la dirección de Schröder, los socialdemócratas “convirtieron en aceptable el 'dumping' social”, critica el jefe de los izquierdistas, Lothar Bisky. Cuando estuvo en el gobierno, el SPD podría haber implantado el salario mínimo que ahora tanto reclama, recuerda el pequeño partido. Con observaciones como ésta, La Izquierda gana apoyos y las encuestas la sitúan por encima del 6,1 por ciento que logró en los pasados comicios europeos.

Los liberales, que hace cinco años recaudaron también un 6,1 por ciento de los votos, podrían en esta ocasión incluso duplicar el resultado. Ellos pescan votantes entre los desencantados por el alejamiento que en los últimos tiempos han emprendido los partidos tradicionales de los principios de la economía de mercado. Y también la demanda de que la lucha contra el terrorismo no restrinja los derechos individuales le otorga simpatizantes al Partido Liberal de Alemania.

Los terceros entre los pequeños, los verdes, lograron en las pasadas elecciones europeas un 11,9 por ciento y con ello el mejor resultado de su historia. A pesar de que no tienen motivos para temer recortes en el número de apoyos, podrían darse por satisfechos si logran repetir el porcentaje. En una campaña electoral dominada por la crisis económica, los ecologistas han intentado posicionarse a la izquierda; pero ahí, entre el SPD y La Izquierda, queda poco espacio libre.

Votantes impredecibles

Mucho dependerá de la participación electoral.

Todos los pronósticos de cara a los comicios europeos tienen como condicionantes dos grandes incógnitas. La primera es la participación. Desde 1979, el año en el que se instauró la elección directa de los miembros del Parlamento Europeo, la participación ha pasado en Alemania del 65,7 por ciento al 43 por ciento de 2004, y no resultaría sorprendente si el domingo prosiguiera esta tendencia a la baja. Esto dificulta las previsiones, ya que la pereza electoral podría no afectar a todos los partidos por igual.

Por otro lado, no está claro cuántas papeletas irán a las formaciones que normalmente no obtienen representación parlamentaria. Desde el Partido de la Familia hasta el Partido Pirata, que exige acceso libre y sin restricciones al material que circula por Internet, la cantidad de partidos no establecidos que concurren a las elecciones del 7 de junio es particularmente grande. Puesto que algunos ciudadanos no se toman la cita europea en serio, los votos dados en broma o las papeletas que acaban engordando la cuenta de partidos extremistas, aunque no se coincida con su ideología, son frecuentes. Sobre todo los ciudadanos decepcionados aprovechan la ocasión para repartir castigos. Y, en tiempos de “gran coalición” como los actuales, los desencantados suelen ser muchos.

Todas estas cuestiones pueden verse reflejadas en la campaña electoral que están realizando los partidos alemanes. Los grandes llaman principalmente a acudir a las urnas. En Baviera la CSU recuerda en gigantescos carteles que también se puede votar por correo. Mientras, a los candidatos al Parlamento Europeo, aquellos a quienes realmente se elige, apenas se les ve.

Autor: Peter Stützle

Editor: José Ospina Valencia

dw.de