Cartel de la Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático, diciembre 2009 en Copenhague
En este momento, sólo un tres por ciento de la energía que se consume en Estados Unidos proviene de fuentes alternativas; el resto, del petróleo, el carbón y el gas. Quien posee apenas un tres por ciento de las reservas petroleras del mundo, pero consume un cuarto de la producción mundial, está obligado a replantearse el asunto, es el argumento que esgrime el nuevo equipo de la administración Obama.
Una carrera con salida retrasada
El año pasado, Estados Unidos desplazó a Alemania del lugar número uno de la producción de energía eólica. Ahora, la soleada California pretende llegar a ser la número uno en la energía solar. El presidente Obama gusta de ponerla como ejemplo en materia de eficiencia energética, “Si California puede hacerlo, lo podemos todos”, dice Barack Obama alentando a sus conciudadanos, cuyo consumo lleva a generar la mayor parte de las emisiones del mundo. Desde 1990 éstas han aumentado en un 15 por ciento.
La Casa Blanca quiere ahora cambiar la situación estableciendo para la industria estadounidense límites de emisión; próximamente se presenta en el Congreso la correspondiente ley. “Esto habría sido impensable durante la administración Bush”, opina Jungjohann, quien explica: “Hay que imaginarse esto como una competencia en la cual Estados Unidos comienza con ocho años de retraso”.
¿Un Foro diferente?
"Estamos de vuelta", anunció la secretaria de Estado, Hillary Clinton, durante la inauguración del Foro sobre Energía y Clima en Washington, convocado por el gobierno estadounidense. En éste participan representantes de 17 potencias económicas, responsables de un 76 por ciento de la emisiones de CO2. Alemania, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Francia, la UE, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Japón, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos están presentes, también Dinamarca, anfitrión de la conferencia de diciembre en Copenhague, en donde se tratará de lograr un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kyoto, vigente hasta 2012.
"La ciencia es concluyente. Las pruebas y los efectos son más dramáticos cada año. Debemos actuar", advirtió Clinton durante una discusión acerca de las posibles estrategias para disminuir las emisiones de gases contaminantes.
Del Foro de Washington -como ha sucedido en conferencias anteriores preparatorias de la cumbre de Copenhague- no se esperan avances significativos. Sin embargo, es ya un gran paso que no se cuente con la reticencia de Estados Unidos.
"El presidente Obama, yo y nuestra administración estamos haciendo del cambio climático un punto central de nuestra política exterior", señaló la jefa de la diplomacia estadounidense. "Estamos de vuelta en el juego", añadió Clinton quien considera que hacen falta medidas políticas y nuevas tecnologías.
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El plan del jefe de la Casa Blanca supone reducir las emisiones en un 15 por ciento hasta 2020 con respecto a los niveles de 2005, y un 80 por ciento hasta 2050; la Unión Europea tiene un plan más ambicioso: planea una reducción de un 20 por ciento hasta 2020 con respecto a los niveles de 1990.
Por su parte, el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, si bien elogió el giro en la política estadounidense, urgió a Washington a dar nuevos pasos en la lucha contra el cambio climático. De cara a la cumbre de Copenhague, el ministro recalcó que Estados Unidos "aún está muy detrás de los compromisos asumidos por la UE. Las cuestiones esenciales todavía no están resueltas".
Autor: Antje Passenheim/Mirra Banchón
Editor: Pablo Kummetz