Es un acelerador de partículas y se llama Large Hadron Collider, o LHC. El 10 de septiembre entrará en acción a 40 metros bajo tierra, pese a las críticas de que los riesgos del experimento no han sido tomados en serio.
Una colisión de núcleos atómicos, como la que puede generar el LHC.
El próximo 10 de septiembre, el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), con sede en Suiza, hará chocar partículas en el subsuelo terrestre a una velocidad nunca hasta ahora puesta a prueba. Y eso sin que se hayan analizado todos los posibles peligros que entraña el experimento, opinaba Otto E. Rössler, profesor en el Instituto de Química Física y Teórica de la Universidad de Tubinga, en entrevista con DW-WORLD (vea abajo).
Pero la Tierra no desaparecerá succionada desde sus entrañas por un agujero negro: de ello no cabe la menor duda, asegura en la réplica a Rössler el físico del CERN Rolf Landua, en conversación con DW-WORLD.
DW-WORLD: Seguramente les han llegado las críticas de Otto E. Rössler: el profesor considera que el CERN se comporta de forma irracional e irresponsable, ¿qué contraponen ustedes?
Rolf Landua: Las críticas las conocemos bien. De ésta u otra manera las llevamos escuchando desde hace 10 años, sólo que en los últimos nueve meses se han dirigido directamente al LHC.
Lo único que podemos decir al respecto es que hemos examinado con mucho detenimiento todos los argumentos, los de Rössler y otros, y el resultado siempre ha sido que LHC no supone ningún peligro. Por lo tanto, no se nos puede acusar de irresponsabilidad.
El Large Hadron Collider, o LHC.