Procesos de Nuremberg: la cúpula nazi ante la Justicia no ordinaria.
Castigados por ser víctimas
“De España nunca hemos recibido nada”, dice Moyano en una entrevista. Unos 10.000 españoles pasaron por los campos de concentración nazis. Casi la mitad murió. Antes de los primeros internamientos, la Alemania de Hitler preguntó a Madrid cómo debía proceder con los presos hispanos. Como el Gobierno de Franco no se molestó siquiera en contestar, los españoles recibieron en Mauthausen, Flossenbürg y otros campos el triángulo azul de apátridas.
Finalizada la guerra, el ministro de Exteriores del régimen español, y cuñado del dictador, Ramón Serrano Suñer, retiró explícitamente la nacionalidad a todos los confinados que, libres del terror nazi, se encontraron sin país al que poder regresar. Moyano se instaló en Francia, y luego en Bélgica.
“Las víctimas españolas del genocidio nazi tuvieron el agravante de que se les retiró la nacionalidad por traición a la patria y, en general, nunca la recuperaron: ni ellos, ni sus descendientes”, dice Dionis. “A día de hoy, el Estado español los sigue castigando por haberse enfrentado o haber sido víctimas del nazismo.”
Ni siquiera la recién aprobada Ley de la Memoria Histórica, que trata de limar ciertas injusticias todavía hoy pendientes con las víctimas del franquismo, se acuerda de los presos de Mauthausen. Por eso, comenta Dionis, es relevante esta querella, y es un gran éxito que la Audiencia Nacional se haya declarado, muy abiertamente, competente para juzgar a los cuatro ex oficiales nazis.
Y además: “Este caso va a ser una de las últimas oportunidades de juzgar ante un tribunal el genocidio nazi. Y para nosotros, como organización, es muy importante que la Justicia ordinaria se pueda ocupar de los crímenes contra la humanidad. Existe la posibilidad de que alguno de los cuatro ex oficiales sea condenado por genocidio, y eso se produciría por primera vez en un tribunal común.”