En un país, Alemania, en el que cada vez nacen menos niños, en el que la familia se compone cada vez de menos personas y los lazos se destensan, la clase política y las organizaciones sociales observan con lupa el fenómeno y estudian los problemas y sus soluciones con el objetivo de devolver a las calles germanas aquello que les falta: felices niños jugando, jóvenes formándose constructivamente.