La edad biológica y la edad cronológica no siempre coinciden. Mientras algunas personas se sienten jóvenes a los 70, otras de 30 presentan síntomas de senilidad prematura. Las terapias antienvejecimiento están en boga.
La juventud no se mide sólo por la edad.
Vivir muchos años es un deseo que está convirtiéndose en realidad. La posibilidad de llegar a los 122 años, edad en que murió la francesa Jeanne-Louise Calment, la mujer más anciana del mundo, aumenta: cada año se incrementa en tres meses la expectativa de vida en Alemania, según informa el semanario Focus. Las investigaciones pronostican un lapso vital de 90 años para el año 2050.
El proceso senil comienza en las células
Diversos factores favorecen el envejecimiento antes de tiempo: fumar, consumir demasiado alcohol y dormir pocas horas, entre otros. Salir a correr y practicar ejercicio, al menos tres veces por semana durante media hora, comer verduras y frutas y tener el peso ideal ayudan a vivir más. De hecho, las células del organismo se renuevan permanentemente, pero no por siempre. En un momento determinado detienen su ciclo regenerativo y pasan a un estado pasivo e irreversible en el que pueden permanecer durante decenios, llamado senescencia.
“Al no producir más células el organismo envejece”, explica Thomas Hoffman, del Centro de Investigación del Cáncer en Heidelberg a Focus. Esto se ve, entre otras cosas en el tejido muscular, que comienza a desaparecer, en el tejido conjuntivo, que se torna fláccido, en las arrugas de la piel, los huesos que pierden consistencia, y la visión, que disminuye.
¿Es posible revertir el reloj biológico?